Carlos Moyá solo encontró palabras de desaliento ayer al caer por cuarto año consecutivo en la primera ronda del Abierto de Australia, esta vez ante el austríaco Stefan Koubek.
"Ha sido muy duro, desesperante", dijo Moyá, finalista en 1997. "Si me hubiese puesto un set arriba habría cambiado las cosas, pero él ha tenido respuestas a todos mis tiros, ha sido un partido muy duro mentalmente, lo he tenido para ganar muchas oportunidades, pero él es muy incómodo y cuando juega bien desgasta".
"Mentalmente ha sido durísimo", continuó Moyá, "con puntos largos muy jugados, y sentía que le hacía bolas increíbles. Al final estaba tocado físicamente", reconoció Moyá.