Se trata de la peor pesadilla de un padre, pero multiplicada por tres.
En un caso que ha estremecido a todo el país, tres pequeños trillizos de sólo año y cuatro meses de edad murieron ahogados en la piscina de su propia casa, una residencia ubicada en una paradisíaca zona de Las Cumbres, colindante a un lago. Los infantes (dos niños y una niña) eran hijos de un funcionario italiano del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas. Los tres tenían nacionalidad italiana. Según dijo Alejandro López Chicheri, portavoz del PMA, los niños "corrieron detrás del perro de la casa y cayeron a la piscina". Esos se perdieron de vista a un adulto que los cuidaba.
Al momento de la tragedia, en la residencia se encontraban la madre de los niños, algunos familiares, una empleada doméstica y un agente de seguridad. El padre se encontraba fuera del país, por asuntos de trabajo, según contó López Chicheri.