Lunes 8 de febrero de 1999

 







 

 


TAURO NO SUPO SER GRANDE EN LA DERROTA
¡Arabe Unido Campeón de ANAPROF!

El conjunto del Arabe Unido, campeón nacional 1998-99 en la era de ANAPROF, se fundó en 1994 con el nombre de Atlético Argentina, y se convirtió en campeón nacional en dos ocasiones como Arabe Unido en la era de la desaparecida LINFUNA. Es en realidad, tricampeón nacional. Foto: Ariel Bustos

Carlos Alberto Martínez
Crítica en Línea

El Arabe Unido de Colón rompió con todos los pronósticos al lograr ayer domingo un amplio triunfo de 3-0 sobre el hasta entonces favorito Tauro FC para coronarse por primera vez campeón del fútbol no aficionado de Primera División de la ANAPROF ante más de 12 mil aficionados en el Estadio Rommel Fernández, y convertirse a su vez en tricampeón nacional en sus cinco años de historia, en un partido que finalizó empañado por el caldeado ambiente en las tribunas que dejaron saldo de una persona herida y un arbitraje que a la larga cayó en la provocación de un pasionismo desbordado.

Los colonenses mostraron una mayor superioridad y mejor planteamiento dentro del terreno y de principio a fin sobre un conjunto taurino que a pesar de ser considerado como de los "grandes" de este circuito no supo aprovechar sus ventajas que ofrecían sus probabilidades de figuras dentro del campo, números, títulos y resultados a su favor, y. mucho menos supo ser un grande en la derrota.

Apenas cinco minutos de iniciado el partido, un esquema táctico en bloque de los colonenses han puesto toda el desarrollo del mismo a su favor, con un fútbol ordenado que llegaría a generar el primer tanto producto de un tiro de esquina realizado por el colombiano Juan José Arias y convertido en remate de cabeza por Rogelio Clarke.

A partir de ese momento, poco a poco se notaba a un equipo como el Arabe Unido que presentaba diversas maneras de romper la presión de un conjunto taurino que se desesperaba y no encontraba entree sus filas y principalmente El mediocampo un mayor control del esférico, centrando sus opciones de un Luis Angel Rodríguez que se quedaba prácticamente sin respaldo, en un Luis Parra que sólo pegaba el balón como venía y a jugadores como Juan Carlos Cubillas, Rolando Palma o Jair Serrano que núnca estuvieron concentrados en este encuentro, si agregamos a ello, el apego al juego brusco.

Fruto de ese sistema y la perdida de control de los taurinos fue que sobrevino el segundo tanto por obra de Alberto Cerezo, apenas 25 minutos de juego y en una acción en que tanto el colombiano Jairo Cadena como Cerezo, estuvieron habilitados, lo que causó la arrogancia de un Alfredo Poyatos quien no sólo irrespetó la decisión de la juez de línea, Jacqueline Sáenz, sino que además, no supo respetar su condición de dama por encima de ser árbitro.

Poyatos recibió su expulsión y Sáenz logró con su temple y profesionalismo, graduarse con honores en un partido de alto riesgo que la sustentan en su futura elección como representante del arbitraje panameño en la fase final de la Copa Mundial de Fútbol Femenino de junio próximo, en EEUU.

Sin embargo, ello no quedaba allí. Tras la pausa del mediotiempo, el Arabe Unido logró a la larga, manejar el partido de la finalísima a su entero gusto y como un solo equipo en el campo, hasta el minuto 75, cuando el conjunto de la costa atlántica selló la suerte del partido con otro gol de impresionante factura de Alberto Cerezo quien recibiría otro pase de Cadena.

La desesperación taurina fue llegando al máximo, en que a la incapacidad de poder sacar la remontada teniendo como murallas a Reynaldo Lewis y al arquero Martín Tuñón, se apeló mucho más al juego mal intencionado y finalmente a las provocaciones de los seguidores del conjunto de Pedregal, por personas ya conocidas por sus actitudes hostiles, sumados a otros similares de Arabe Unido quienes convirtieron la fiesta en un principio de tragedia con una tiradera de botellas que sólo hacen daño al propio fútbol y del que en el futuro se deberán tomar las medidas para controlar estos desmanes, causados a la larga, con un arbitraje de Roberto Moreno que fue muy bueno pero que se dejó llevar por la carga de frustraciones de un equipo cuya afición salvaje e inmadura no han sabido lo que es perder y de un grupo de jugadores que fueron presionados por una jerarquía que no les dio para madurar un poco más en la derrota.

Arabe Unido ganó con todas las de la ley, porque fue superior, porque tuvo la convicción de hacer las cosas bien y porque pudieron alcanzar a pulso, un título que fue motivado por una afición que nunca les dio la espalda y que ahora cuando una región como Colón necesitaba mucho más de un motivo de alegría en medio de su difícil situación de su vida cotidiana, un campeonato como este les ha caído como una verdadera bendición.

 

 

 


 

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