TAURO NO SUPO SER GRANDE EN LA DERROTA
¡Arabe Unido Campeón
de ANAPROF!

El conjunto del Arabe Unido, campeón
nacional 1998-99 en la era de ANAPROF, se fundó en 1994 con el nombre
de Atlético Argentina, y se convirtió en campeón nacional
en dos ocasiones como Arabe Unido en la era de la desaparecida LINFUNA.
Es en realidad, tricampeón nacional. Foto: Ariel Bustos

Carlos Alberto Martínez
Crítica en Línea
El Arabe Unido de Colón
rompió con todos los pronósticos al lograr ayer domingo un
amplio triunfo de 3-0 sobre el hasta entonces favorito Tauro FC para coronarse
por primera vez campeón del fútbol no aficionado de Primera
División de la ANAPROF ante más de 12 mil aficionados en el
Estadio Rommel Fernández, y convertirse a su vez en tricampeón
nacional en sus cinco años de historia, en un partido que finalizó
empañado por el caldeado ambiente en las tribunas que dejaron saldo
de una persona herida y un arbitraje que a la larga cayó en la provocación
de un pasionismo desbordado.
Los colonenses mostraron una mayor superioridad y mejor planteamiento
dentro del terreno y de principio a fin sobre un conjunto taurino que a
pesar de ser considerado como de los "grandes" de este circuito
no supo aprovechar sus ventajas que ofrecían sus probabilidades de
figuras dentro del campo, números, títulos y resultados a
su favor, y. mucho menos supo ser un grande en la derrota.
Apenas cinco minutos de iniciado el partido, un esquema táctico
en bloque de los colonenses han puesto toda el desarrollo del mismo a su
favor, con un fútbol ordenado que llegaría a generar el primer
tanto producto de un tiro de esquina realizado por el colombiano Juan José
Arias y convertido en remate de cabeza por Rogelio Clarke.
A partir de ese momento, poco a poco se notaba a un equipo como el Arabe
Unido que presentaba diversas maneras de romper la presión de un
conjunto taurino que se desesperaba y no encontraba entree sus filas y principalmente
El mediocampo un mayor control del esférico, centrando sus opciones
de un Luis Angel Rodríguez que se quedaba prácticamente sin
respaldo, en un Luis Parra que sólo pegaba el balón como venía
y a jugadores como Juan Carlos Cubillas, Rolando Palma o Jair Serrano que
núnca estuvieron concentrados en este encuentro, si agregamos a ello,
el apego al juego brusco.
Fruto de ese sistema y la perdida de control de los taurinos fue que
sobrevino el segundo tanto por obra de Alberto Cerezo, apenas 25 minutos
de juego y en una acción en que tanto el colombiano Jairo Cadena
como Cerezo, estuvieron habilitados, lo que causó la arrogancia de
un Alfredo Poyatos quien no sólo irrespetó la decisión
de la juez de línea, Jacqueline Sáenz, sino que además,
no supo respetar su condición de dama por encima de ser árbitro.
Poyatos recibió su expulsión y Sáenz logró
con su temple y profesionalismo, graduarse con honores en un partido de
alto riesgo que la sustentan en su futura elección como representante
del arbitraje panameño en la fase final de la Copa Mundial de Fútbol
Femenino de junio próximo, en EEUU.
Sin embargo, ello no quedaba allí. Tras la pausa del mediotiempo,
el Arabe Unido logró a la larga, manejar el partido de la finalísima
a su entero gusto y como un solo equipo en el campo, hasta el minuto 75,
cuando el conjunto de la costa atlántica selló la suerte del
partido con otro gol de impresionante factura de Alberto Cerezo quien recibiría
otro pase de Cadena.
La desesperación taurina fue llegando al máximo, en que
a la incapacidad de poder sacar la remontada teniendo como murallas a Reynaldo
Lewis y al arquero Martín Tuñón, se apeló mucho
más al juego mal intencionado y finalmente a las provocaciones de
los seguidores del conjunto de Pedregal, por personas ya conocidas por sus
actitudes hostiles, sumados a otros similares de Arabe Unido quienes convirtieron
la fiesta en un principio de tragedia con una tiradera de botellas que sólo
hacen daño al propio fútbol y del que en el futuro se deberán
tomar las medidas para controlar estos desmanes, causados a la larga, con
un arbitraje de Roberto Moreno que fue muy bueno pero que se dejó
llevar por la carga de frustraciones de un equipo cuya afición salvaje
e inmadura no han sabido lo que es perder y de un grupo de jugadores que
fueron presionados por una jerarquía que no les dio para madurar
un poco más en la derrota.
Arabe Unido ganó con todas las de la ley, porque fue superior,
porque tuvo la convicción de hacer las cosas bien y porque pudieron
alcanzar a pulso, un título que fue motivado por una afición
que nunca les dio la espalda y que ahora cuando una región como Colón
necesitaba mucho más de un motivo de alegría en medio de su
difícil situación de su vida cotidiana, un campeonato como
este les ha caído como una verdadera bendición.


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