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Jefe policial mexicano enfrenta crimen y policías

Mexico DF
REUTERS
En su oficina con cuatro pantallas de televisión y cinco teléfonos, el jefe de la policía de la capital mexicana tiene uno de los trabajos más angustiantes y menos envidiables del país. El jefe policial, Alejandro Gertz, no sólo es responsable de la seguridad pública en una ciudad donde son comunes los asesinatos, los secuestros y los asaltos, sino que también preside una fuerza con elementos notoriamente corruptos. Pero luego de año y medio en el trabajo, el bogado y ex académico de 60 años, que además es el primer jefe policial sin experiencia en el campo, es visto ampliamente como el funcionario que ha hecho los mayores avances en el terreno. "El índice delictivo de la ciudad y del país había estado aumentando desde el año 1982 muy consistentemente y esto se multiplicó entre 1995 y 1997.A partir de que nosotros estamos aquí el índice de crecimiento se detuvo y comenzó a bajar", dijo Gertz en una entrevista a Reuters el viernes en su oficina. Coincidentemente, una encuesta publicada el viernes por el diario Reforma mostró que los capitalinos perciben que la inseguridad ha disminuido en los últimos nueve meses. A la pregunta de si la seguridad pública en la ciudad ha mejorado, la mayoría de unos 1.000 entrevistados dijo que se ha mantenido igual, pero sólo 22 por ciento dijo que empeoró, en comparación con el 34 por ciento que respondió de esa manera en otro sondeo similar en diciembre pasado. Sin embargo, la confianza pública de México en sus policías sigue siendo baja y el tema de la seguridad personal seguramente será un aspecto clave en las elecciones generales de julio. A inicios de mes, varios residentes de la capital de México tomaron la ley en sus manos y atacaron a varios delincuentes luego de tomarlos por sorpresa. Muchos crímenes ocurren en autobuses públicos o en los cientos de miles de sedanes Volkswagen color verde habilitados como taxis. "Hay más de 90.000 microbuses circulando en la Ciudad de México las 24 horas", dijo Gertz. "Para que podamos dar seguridad en cada uno de los 90.000, tendríamos que tener 400.000 agentes en la ciudad para poder cubrir todos los turnos y todas las necesidades de los microbuses y los taxis de la propia ciudad", agregó. Gertz, quien tiene una botella de aspirinas lista al lado de una serie de volúmenes encuadernados en piel en su librero, se ha ganado una reputación de eficacia. En su corto tiempo al frente de la oficina, ha depurado ese cuerpo al despedir a unos 1.000 policías sospechosos de corrupción y a 100 jefes de la policía. "Ellos saben muy bien que cualquier policía que yo sorprenda en actos de corrupción lo menos que lo puede pasar es 'la baja' (el despido) y lo más es que se consigne (entregue) a las autoridades", dijo. Pero esa es una tarea gigantesca. En México, la "mordida" o soborno es una institución tal que la mayoría de los conductores está predispuesto a ofrecerlo cuando son detenidos por un policía. La tradición de la mordida ha bajado "un poquito. Pero para que haya mordida hay dos: el que da el dinero y el que lo recibe", dijo Gertz. En agosto pasado Gertz introdujo un cuerpo de elite de mujeres policía para limpiar la imagen del policía ineficaz y listo para buscar sobornos, bajo la hipótesis de que son menos corruptibles. Dijo que ese equipo ahora también incluye hombres, con un éxito razonable. Diariamente se expiden unas 1.500 multas de tránsito, pero por lo menos 30 por ciento nunca se pagan, dijo. Gertz ha elevado los sueldos de la policía para hacer que el soborno sea menos tentador, pero el sueldo promedio todavía es bajo, de alrededor de 4.500 pesos (480 dólares) al mes. Hasta cierto punto, la policía tiene sus manos atadas. Gertz dijo que a su fuerza no se le permite por ley investigar las fuentes del crimen, sino prevenirlo. México tiene varias fuerzas de policía, cada una con responsabilidades diferentes. "Es un trabajo que tiene satisfacciones pero también que tiene mucha angustia y mucha tensión, mucha preocupación", dijo. "El hecho de que la gente sea lastimada por el delito o que cualquier persona tenga inseguridad me duele", agregó.
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