A punto de cumplirse dos años de la declaración de alto el fuego de ETA, el 26 de marzo de 2006, la banda terrorista no sólo no ha depuesto las armas, sino que recupera sus épocas más duras, la del asesinato a tiros y el coche bomba.
Estas intenciones han quedado claras este mes, con dos acciones terroristas que han acabado con la vida de un ex concejal socialista en el País Vasco y han hecho de nuevo temblar los cimientos de un cuartel de la Guardia Civil.
El estallido de un coche-bomba el viernes cargado con entre 60 y 100 kilos de explosivos, junto a la casa cuartel de Calahorra, que no causó víctimas mortales, se convierte en la tercera acción de este tipo que la banda terrorista pone en práctica desde la ruptura oficial del alto el fuego el pasado 5 de junio.