En Panamá abogados habilidosos tratan de que los responsables de la violación de los Derechos Humanos durante la dictadura militar no vayan a la cárcel.
Usan todo tipo de recursos, desde la llamada prescripción hasta que a lo setenta y cinco años no pueden ir a prisión.
Nuestros militarotes dictatoriales, han sido los más cobardes de todos los gobiernos que se dieron en América Latina.
Mientras que en países como Chile y Argentina, hubo arrepentimientos de algunos abusadores, los del patio tienen miedo a aceptar sus responsabilidades.
Pero las heridas están abierta en todos esos países.... y Panamá también sufre esa realidad.
Las llamadas "madres y ahora abuelas de la Plaza de Mayo", en Argentina son el mejor ejemplo de presión social para que se castigue a los militares dictatoriales.
En Chile hay varios altos oficiales detenidos en cuarteles, y los juicios se siguen a pesar de los obstáculos.
Durante mi reciente viaje a Chile, luego de treinta y cinco años de haber terminado mis estudios de Sociología, palpé las heridas abiertas en la conciencia nacional.
Se puede aceptar el desarrollo y modernismo que logró la política capitalista luego del golpe del setenta y tres. Pero se recuerdan los centenares de desaparecidos, el fusilamiento sin juicio de una llamada "caravana" de la muerte", etc.
La denuncia contra los de izquierda luego del golpe militar duele a muchos todavía.
Por supuesto que la juventud que no vivió la realidad chilena no entiende esta situación. Lo mismo sucede en Argentina y Panamá, donde incluso los jóvenes dan la espalda a esos recuerdos y votan en las elecciones por el hijo del "dictador con cariño".
Saber que un arrogante militarote está detenido en su casa o en un cuartel como ocurre en Argentina, puede ser consuelo para los familiares de los miles de desaparecidos y asesinados por la dictadura.
Tengo años de sostener que en Panamá "está prohibido olvidar". Que los militarotes abusivos deben pagar con cárcel sus desmanes.
Es necesario que se conozcan las tumbas anónimas de los más de cien desaparecidos, para que sus familiares "puedan llevarles flores y una oración a sus tumbas". Así me han dicho algunos de sus parientes.
La posibilidad de que el dictador Noriega venga a Panamá desató hace meses una conmoción en el país. Se pudo notar que cuenta con seguidores a pesar de los desmanes que cometió.
Por eso hay que respaldar a los familiares que luchan porque se haga justicia a sus parientes desaparecidos.
Si los verdugos y asesinos no van a la cárcel, nunca cerrarán las heridas de esta dictadura panameña.