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Paramilitares buscan espacio político

Agencias
Internacionales
Surgieron para defenderse de la guerrilla con el apoyo de ganaderos y hacendados, provocan terror con sus masacres, se convirtieron en el tercer actor del conflicto colombiano y ahora parecen buscar espacio político. Los temidos grupos paramilitares de ultraderecha, que combaten a la guerrilla izquierdista y sus simpatizantes, se reunieron a comienzos de 1997 en las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), con unos 5.000 hombres en armas. Y recientemente optaron por una estrategia con la que, según analistas, buscan ganar protagonismo político y no quedar fuera de la negociación de paz del gobierno con la guerrilla, por temor a ser considerados en el futuro sólo como grupos de criminales. La estrategia, según los expertos, pretende confrontar a sus rivales --la guerrilla-- en el terreno político, y luego buscar una amnistía tras años de asesinados selectivos y masacres. El primer paso fue la decisión del máximo líder de las AUC, Carlos Castaño, de dar la cara al país a comienzos de marzo exponiendo en una entrevista de televisión las tesis militares y políticas de su organización. "La autodefensa es una realidad que no se puede desconocer y sin nosotros (en un proceso de paz) quedarían excluidos muchos sectores de la sociedad colombiana que se siente representados por las autodefensas", dijo Castaño. "Yo creo que las autodefensas van a estar jugando un papel importante en el proceso de negociación", agregó. Posteriormente las AUC ofrecieron en un comunicado al presidente Andrés Pastrana retirarse de una zona del norte del país para facilitar el inicio de conversaciones entre el gobierno y Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza rebelde del país. Pese al lento ritmo del proceso de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo rebelde más antiguo de América Latina con 17.000 combatientes, los analistas sostienen que los paramilitares, quieren empezar a ganar espacio político para no quedar aislados. "En si mismos los paramilitares son un actor político, autónomo e independiente. Ellos saben que no pueden convertirse en forajidos internacionales y por eso buscan su propio espacio político", dijo el analista Vicente Torrijos, de la Universidad del Rosario. Pero otros observadores dicen que los paramilitares, acusados de las mayores violaciones a los derechos humanos en el país, no son tan independientes porque defienden los intereses de quienes los ayudan económicamente, como terratenientes y ganaderos. Se estima sin embargo que financian el 70 por ciento de sus operaciones con dinero del narcotráfico. Torrijos reconoció que los paramilitares tienen presencia en casi la mitad del país y son un actor del conflicto civil colombiano, comenzando ahora a buscar una senda política ara evitar ser considerados como "los malos de la guerra. Castaño, quien hasta ates de que mostrara su rostro en la televisión era considerado como "un monstruo" por la mayoría de los colombianos por las masacres de supuestos guerrilleros decapitados o degollados por sus hombres, recuperó su imagen en un 36 por ciento, según una encuesta de opinión. La senadora Piedad Córdoba, quien estuvo secuestrada por Castaño en 1999, dijo que el jefe paramilitar busca no seguir siendo considerado como el verdugo de la guerra, sino como una víctima que se empezó a abrir camino. "Lo que sucedió en televisión le ha abierto a Castaño un espacio impresionante en el país.Hay mucha gente que está de acuerdo con él y eso borra de tajo lo que se ha hecho en materia de derechos humanos y justifica en plano simbólico el atropello que cometen los 'paras'", dijo la legisladora a la revista Semana refiriéndose a una eventual amnistía. Aunque Castaño negó estar buscando un reconocimiento político para su organización, admitió que la amnistía o el indulto para los paramilitares "es inevitable y se va a tener que ofrecer". Aunque el gobierno ha descartado la posibilidad de dialogar con los paramilitares, por ahora, o de sentarlos en una misma mesa con la guerrilla, ha admitido que se debe contemplar alguna salida para ellos una vez se logre la paz con los rebeldes. "Se deben buscar fórmulas para allanar el diálogo con los grupos de autodefensa.El país no puede seguir soportando la guerra bajo pretextos de no dialogar con determinados grupos", dijo el procurador Jaime Bernal. El legislador independiente Antonio Navarro, un antiguo líder de la desmovilizada guerrilla del M-19, opinó que no ve factible un reconocimiento político para los paramilitares porque esos grupos actúan en el ámbito del delito común y no dl político. Navarro dijo que más que unto de los paramilitares, como la que se implantó a comienzos de los años de 1990 para el narcotráfico. "Se podría pensar en coversaciones con el gobierno si, y solamente si, previamente suspende de modo definitivo sus homicidios sistemáticos contra personas desarmadas.Esos diálogos deberían ocuparse de diseñar una política de sometimiento a la justicia y d desmovilización de las autodefensas", aseguró. El fiscal Alfonso Gómez, advirtió que no puede haber indulto para los delitos de los paramilitares, principalmente masacres, por ser crímenes de lesa humanidad, lo que deja un interrogante sobre el mecanismo que se deberá emplear con ellos.
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