Hay toda una serie de actividades culturales y de entretenimiento que se llevan a cabo en este país, y de las cuales muchos ni siquiera nos molestamos en explorar. Por supuesto, la agenda cultural de Panamá no es ni tan variada ni tan extensa como en otras capitales de América Latina. Pero existe.
Hay toda una variedad de eventos literarios, teatrales y de convivencia social alternativa que ocurren cada semana. En los periódicos salen publicados en pequeños espacios no mayores de una columna, perdidas entre las páginas interiores.
Pero puede decirse que incluso, dada la afluencia de extranjeros que llegan todos los días a nuestro país, que esta agenda está ampliándose. Algunos de estos eventos son gratuitos, o de muy bajo costo. Sólo es cosa de acercarse y explorar a ver qué es lo que nos gusta.
El problema que tenemos es que nuestro concepto de entretenimiento está limitado a las idas a discotecas, arranques y "trips" a la playa. Nótese que en cada caso, se trata de salidas que involucran la ingesta de generosas dosis de alcohol.
Cuando no tenemos ninguna fiesta a la cual ir, nos "inventamos" (como si se necesitara tanta imaginación para eso) una "chupata". Lo menos que se nos ocurre cuando nos quedamos en casa es ver la novela, o un juego de futbol de la liga española por televisión, instalado cómodamente con una lata de cerveza.
¿Estamos diciendo que botemos el trago, abandonemos para siempre la fiesta y nos lancemos de cabeza a un museo? Claro que no, pero sí señalamos que hay alternativas para hacer cosas diferentes que nos hagan pensar, sentir y entretenernos. No es que "no hay más nada que hacer"; es que nuestros prejuicios sobre lo que entendemos sobre cultura se interponen entre nosotros y un momento potencialmente agradable y enriquecedor, que cuidado y quedamos repitiéndolo cada vez que tengamos la oportunidad.