Si revisamos cual es el principal obstáculo hoy en día para obtener un trabajo bien remunerado en Panamá, nos encontraremos con que todos los jefes de personal, gerentes y dueños de empresas exigen lo mismo: "dominio del inglés, hablado y escrito".
Es la deficiencia número uno de los panameños que aspiran a puestos de trabajos. No es que no haya trabajo, sino que los requerimientos son cada vez más altos, y no nos estamos poniendo a la altura.
Y de hecho, tampoco es no haya cursos de inglés allá afuera. Solo hace falta asesorarse y comparar para escoger un buen curso y ponerse a tono con los tiempos.
Incluso, empresas transnacionales que se están instalando en el país o ampliando sus operaciones piden dominio hasta de un tercer idioma; así que no cae mal aprender mandarín, alemán, italiano, japonés o francés.
Hay que reconocerlo. Esta deficiencia no es solo de nuestros jóvenes, sino del propio sistema educativo nacional, controlado por la clase política y por el gremio educativo.
Sin embargo, como ciudadanos no podemos sentarnos a esperar a que ambos sectores se pongan de acuerdo en una reforma educativa que realmente prepare a nuestra juventud. Ahí está el Instituto Nacional de Desarrollo Humano (INADEH), que imparte cursos de inglés y cursos técnicos en muchas disciplinas y habilidades que están en demanda en la empresa privada.
Ya no podemos esperar que con un título de bachiller y una maestría se nos van a abrir de par en par las puertas del mercado laboral. El dominio de un segundo idioma nos coloca en el sitio justo para conseguir un buen trabajo, y el dominio de un tercer idioma nos pone a la delantera.
No hay tiempo que perder, porque mientras pasen los años, más difícil se va a poner el asunto.