Una de las aberturas de los bloques en la ventana y la oscuridad de la noche fue todo lo que necesitó el asesino de José Cuestas Girón para meter su mano con una pistola y dispararle mientras dormía en su residencia de Don Bosco, Veranillo.
Familiares de la víctima -de 41 años- aseguran que saben quién fue, y su hija juró que el responsable "pagará".