El papa Benedicto XVI, de 81 años, tropezó durante la misa de Pentecostés que ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano y aunque dio un rodillazo, se levantó rápidamente.
"Se ha tratado de un pequeñísimo incidente, sin consecuencia alguna", dijo el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
El Pontífice dijo a Lombardi que, tras incensar el altar, tropezó en los escalones de la pequeña peana bajo su sillón.