Existen mujeres que aseguran que una buena noche de sexo depende más que nada de la preparación anterior. Es decir, un buen vino, una buena comida, pero la intención y la actitud de complacer al otro bastan. Luego, sólo hay que dejarse llevar.
Otras dicen que lo que prefieren es un hombre que sepa hacerse cargo de la situación. Así como en el tango, donde el hombre guía a la mujer para que ella se luzca. Es decir, el hombre debe saber ser firme, pero sin dejar de ser un caballero, hacer que la mujer se sienta más mujer, pero sin dejar que ella tome el control.