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La entrada de la Humanidad en el Siglo XXI, el fin de las barreras político-económicas y el progreso alcanzado con la globalización, obliga a todos los componentes de la civilización a adaptarse a una nueva realidad: la necesidad de conocer nuevos idiomas, para facilitar la comunicación entre las naciones.
A la sazón de los cambios, Panamá mantiene cierta vanguardia en el conocimiento del inglés (o English), idioma universal de las comunicaciones y el comercio. La presencia norteamericana en la región canalera obligó a la alta clase política panameña y a los sectores de la clase media, a tomar en cuenta el conocimiento del inglés, algo que retomó ciertos beneficios cuando se estableció el área bancaria y las zonas comerciales, todo enfocado a la rama de los servicios.
Empero, el inglés fue del dominio de un público reducido. En el año 2002, cerca del 70% de la población panameña "no habla inglés", puesto que el castellano o español es el idioma oficial de la República istmeña. Este punto es terriblemente sensitivo para el desarrollo del país; puesto que ahora nos enfocamos más en los servicios y los proyectos turísticos en Panamá.
Se dice que para aprender un idioma es necesario tener la voluntad de aprender. En un mundo controlado por el ámbito comercial y la globalización, se necesita que todos los países posean un alto grado de profesionales con amplios conocimientos en el idioma inglés. Unas 600 millones de personas hablan inglés en todo el Planeta, la mitad usa este idioma como "segunda lengua", casi exclusivamente para referencia comercial.
Las universidades y otros centros de estudios han comenzado a adaptarse a esta realidad. Por ejemplo, recién se inauguró en la Universidad Interamericana el denominado "English Learning Center", un programa lingüístico completamente dictado en inglés, con énfasis en el dominio total de las formas de expresión del idioma anglosajón. Cerca de tres mil panameños ya comenzaron el primer curso y los docentes son profesionales norteamericanos, expertos en metodología comunicativa como el hablar, escuchar y leer en inglés.
Pero lo urgente es que no solamente debemos aprender inglés. La marejada de turistas y empresarios procedentes de Canadá, Europa o del Asia, nos obliga a conocer otros idiomas. Por prioridades, el francés, el alemán, el japonés y el chino son idiomas esenciales. Ya la Alianza Francesa dicta cursos del lenguaje galo, mientras que el Centro Alemán de Estudios de la Universidad del Istmo tiene casi dos años trabajando en clases en el idioma germano.
Urge cambiar aquel precepto de que sólo debemos saber el español porque es nuestro idioma nacional. Para no quedar atrás, necesitamos aprender otros lenguajes que a la larga, facilitarán nuestra relación con el restos de las culturas que habitan el mundo. |