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Mucho se ha hablado sobre las prerrogativas de los legisladores, tanto en los medios televisivos como en los diarios de nuestra localidad y a decir verdad, ya este tema está gastado.
Pero lo que todavía no se ha dicho es el ¿por qué de tantos beneficios? Haciendo un recorrido histórico, me di cuenta que éstos se han ido acumulando a través de los años y que el que realmente se los ha concedido ha sido el Organo Ejecutivo.
Como administradora pública, reconozco la importancia y necesidad de las normas y leyes que rigen la vida humana, sin las cuales el mundo sería un caos y peligraría la supervivencia del hombre.
Sin embargo, el salario y las prerrogativas de nuestros legisladores no se deben a la complejidad y relevancia de sus funciones, sino a que conscientes de la necesidad de las leyes, para la ejecución del mandato presidencial de turno, han exigido prerrogativas y se han establecido el sueldo constitucionalmente.
Además como son elegidos popularmente, no pueden ser despedidos, sancionados, multados, suspendidos, etc., por ninguna norma de administración de personal, como sucede con otros funcionarios públicos y por esta razón no desempeñan sus funciones de manera obligatoria, sin condicionarlas a solicitudes. |