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EDITORIAL
Viaje a Madrid
El gobierno parece que no ha aprendido la lección de transparencia. Se viajó con un nutrido séquito de personas hacia Madrid, donde se desarrolla la Cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe.
El encuentro sin duda es importante para Panamá y todos los países del continente americano, por los contactos que se pueden generar para fomentar las inversiones europeas en los países de la región.
Sin embargo, el secretismo como se manejan las cosas del gobierno, ha dado pie a que lo que más destaque del viaje es el número de funcionarios que abordaron el jet presidencial hasta Nueva York y que luego abordaron vuelos comerciales para llegar a Madrid.
La comitiva la integran los dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que aunque solicitaron licencia por dos días ante el máximo tribunal, nadie se explica cuál es su papel como integrantes de la delegación.
Para colmo de males, se le informa al país que la delegación oficial sólo la integran unos cuantos funcionarios. En estos tiempos, no se puede ocultar nada y es mejor divulgar la verdad, para evitar especulaciones.
A principios de años se promulgó una ley de Transparencia, pero la actual administración no parece importarle, o no ha captado el alcance de esa legislación, que tiene como propósito abrir el Estado al escrutinio público.
Hoy todo el secreto innecesario que se montó alrededor del viaje se ha desmontado. De qué sirvió que el jet presidencial partiera de la antigua base de Howard, si al final no se pudo ocultar quiénes iban en la delegación.
En este caso se aplicó el mismo esquema como se manejó el tema del accidentando helicóptero HP-1430. Se trató de ocultar información y luego les estalló el escándalo en la cara.
Señores qué les cuesta caminar con la verdad. Este tipo de actitudes son las que poco a poco horadan la imagen, de por sí maltrecha, de un gobierno que no aprende de los errores y no atiende consejos. Un gobierno debe tener la confianza de su pueblo, pero el esconder situaciones, sólo contribuye a que se pierda la fe en la administración pública.
Este tipo de situaciones contribuye a que la población no tenga credibilidad en nuestros dirigentes políticos. Lo peor es que después se preguntan por qué se les cuestiona y sólo se resaltan las cosas negativas. Así no se puede avanzar en este país.
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PUNTO CRITICO |
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