Enviado especial, El Salvador
Las lágrimas de dolor corrieron por todo Panamá y en el gran número de fanáticos que hizo el viaje hasta el Estadio El Cuscatlán.
Fue una noche de mucho dolor, porque la ilusión de asistir al Mundial de Sudáfrica 2010 fue tirada a la basura, luego de que El Salvador derrotó con marcador 3-1 (3-2 en el global) a Panamá, en el partido de vuelta de la segunda fase de las eliminatorias de CONCACAF.
La derrota de Panamá se puede calificar como una puñalada al corazón, porque llega cuando se saboreaba la clasificación. Al minuto 14, con un tiro de cabeza, José Luis Garcés dejó en el pasto al arquero salvadoreño Juan José Gómez.
Así se irían al descanso. Panamá ganaba y ya se soñaba en Sudáfrica 2010.
TERROR EN EL CUSCATLAN
El equipo anfitrión recuperó su vigor con un golazo de Eliseo "Cheyo" Quintanilla, al minuto 70, con el que cobró de un tiro libre que ejecutó con la pierna izquierda desde una mediana distancia.
El mismo jugador impuso el 2-1 a Panamá con el cobro de un penal, al minuto 82, mediante un limpio tiro que sorprendió al guardameta Jaime Penedo e hizo estallar en júbilo a los más de 23 mil espectadores que asistieron al estadio Cuscatlán de la capital salvadoreña.
Con este resultado, aún clasificaba Panamá, pero de repente vinieron algunos cambios, que todavía son difíciles de digerir.
El cambio clave: la salida de Rolando Escobar. Aquel reemplazo hizo que perdiéramos la pelota en el medio del campo.
El público comenzó a animar de corazón... El Cuscatlán vibraba de emoción, cuando de repente... ¡Buuum! Potente zurdazo de Luis Anaya (88 minutos) y todos a celebrar.
Allí acabó el sueño... allí fue que la ilusión fue tirada a la basura.
¿Quién es el culpable? Amanecerá y veremos, pero lo cierto es que hasta el cierre de esta edición, el director de Panamá, Alexandre Guimaraes, no había renunciado al puesto.