Era la 1: 00 de la madrugada de ayer, domingo, cuando la ciudad dormía. Sin embargo, un joven de 17 años merodeaba con un arma de grueso calibre, casi listo para vomitar las balas.
Una ronda policial se deslizaba muy despacito por la avenida, a la altura de Calle Cochero, en Barrio Colón, en Sabanitas.
En el patrulla número 3014 un subteniente acompañado de un sargento segundo de la Policía Nacional, se mantenían vigilantes.
En su tarea, divisaron al muchacho. Le dieron la voz de alto y al proceder a la revisión del menor, se le halló en su poder una sub ametralladora, calibre 9 milímetros, sin marca ni serie, además de un cargador con 25 municiones.
Fue detenido en el acto para llevarlo ante las autoridades competentes.
Horas antes, en la noche del sábado, a las 9: 40, la ronda policial logró retuvo a otro menor de 15 años, quien tenía en su poder un revólver calibre 38 marca Taurus, con 4 municiones, cuando éste se encontraba en las escaleras del Multifamiliar número 2 de Barraza, en El Chorrillo, ciudad capital.
Los menores y las evidencias fueron puestos a órdenes de las autoridades judiciales de las provincias de Colón y Panamá para profundizar las investigaciones e imponer las sanciones de rigor.
¿Qué hace un chiquillo con armas de fuego en lugar de optar por un lápiz y un cuaderno y ser un profesional productivo?