Los más recientes resultados de encuestas políticas en torno a las figuras de los aspirantes a la Presidencia de la República, demuestran que en una campaña tan larga como esta, se están dando muchos cambios de percepción, y se seguirán dando en los próximos 10 meses.
Hay varias razones para esto, pero dos se destacan del resto. Una de ellas es el hastío que ya está comenzando a experimentar la ciudadanía, asfixiada entre tanta publicidad de candidatos y partidos.
Como consecuencia, ha quedado demostrado que a estas alturas, quien más dinero gasta en campaña no es el que necesariamente figura en los primeros puestos de preferencia.
Otra causa de los recientes cambios en la percepción electoral, es la falta de propuestas concretas, que no es lo mismo que escupir promesas indiscriminadamente. Los planes de gobierno, con estrategias de ataque a problemas como el transporte, la delincuencia, y la mala distribución de la riqueza, han brillado por su ausencia, suplantados por slogans, jingles pegajosos y comerciales centrados en las caras bonitas.
El resultado es, nuevamente, que quien promete más, no goza de mayor credibilidad. La línea que divide entre las propuestas de verdad y la demagogia es muy delgada, y algunos candidatos no saben diferenciar una de otra.
Por enésima vez, y como este y otros espacios de opinión han recalcado: la ciudadanía necesita escuchar verdaderos planes de gobierno para comenzar a confiar en candidatos que, detrás de todos los jingles y vallas publicitarias retocadas digitalmente, son vistos como representantes de las mismas fuerzas políticas y económicas que en los últimos 18 años han hecho poco o nada por mejorar la vida de los panameños.