El cuerpo de Yisel del Carmen Torrero, de 22 años, en el cuarto mes de embarazo, colgaba de un cable eléctrico amarrado a la rama de un árbol de Guanábana, cuando su pareja sentimental la encontró a las 5:30 am en la comunidad de Bique en Río Hato.
Sus vecinos dijeron sentirse sorprendidos, y dudan que Yisel se hubiese suicidado, ya que se mostraba siempre alegre, dentro de las limitaciones de la pobreza.
Otra niña de 4 años también quedó huérfana.