No hay mujeres feas sino pobres, es una frase que vengo escuchando desde hace un tiempo y que cada vez me resulta más real. Y es que actualmente existe un sinnúmero de productos y tratamientos que eliminan aquellos pequeños defectos con los que cargamos desde nuestro nacimiento, o bien los que deseamos disimular cuando el reloj biológico ya ha pasado los 30.
El trauma empieza a los 30 y pico
Aunque muchos lo considerarán una exageración, la realidad es que las mujeres comenzamos a sentir preocupación por las arrugas cuando estamos en los treinta y pico, justo cuando la maduración está en pleno apogeo.
Según la dermatóloga Lidia Donderis, del Hospital San Fernando, las jóvenes damas llegan al consultorio pensando en áreas específicas como la cara y el cuello, optando por tratamientos rápidos. Pero hay que tener presente que si las arrugas son superficiales se pueden atenuar con peelings de glicólico o retinóico. Pero si son más profundas mejorarán con infiltraciones de colágeno y los conocidos materiales de relleno, siendo el botox y el ácido hialurónico los grandes protagonistas de este grupo.
RENOVANDO LA PIEL
El peeling es uno de los tratamientos más utilizados en la actualidad. No es más que la eliminación de distintas capas de la epidermis para favorecer la regeneración de la piel.
Y, al igual que otros tratamientos, el número de capas a eliminar dependerá del tipo de peeling que se realice, ya sea superficial, medio o profundo. Además, puede ser físico o químico, y según el agente utilizado se obtienen distintos beneficios, como el aumento del colágeno, despigmentación de manchas o el control sobre la grasa y bacterias en las pieles que han sufrido o sufren de acné.