Durante veinticinco semanas consecutivas, la Comisión de Reformas Electorales ha elaborado propuestas -muchas de ellas necesarias y acertadas- para reformar las reglas del juego en el proceso electoral panameño.
La más reciente de estas propuestas implica fijar en seis meses la duración del proceso electoral previo a la celebración de las elecciones generales, ya que actualmente la ley electoral establece que el proceso inicia con el período de presentación de postulaciones de los candidatos al Tribunal Electoral. O sea, cuando a los partidos les parece conveniente.
Este cambio es esencial, dado que el campaña política hacia las elecciones generales del 2009, llevó al límite todos los vicios y deficiencias de nuestra legislación electoral. Fue una campaña que inició en enero del 2008, prácticamente año y medio de campaña. Las fuerzas políticas en contienda recibieron $27 millones en donaciones privadas, llevándose la Alianza por el Cambio $18 millones del total. Fue un proceso electoral lleno de campaña negativa y sucia, con excesivos gastos publicitarios, extremadamente largo y que dejó a los ciudadanos hastiados y desilusionados aun más con la política.
Esperemos que todos los esfuerzos que los integrantes de la comisión -que aún le falta al menos 5 meses de sesiones- no sean echados por tierra cuando el paquete completo de propuestas llegue a la Asamblea Nacional. Después de todo, no sería la primera vez que los diputados bloquean los intentos de acabar con el clientelismo y la turbiedad con que se maneja nuestra política.