Muchos delincuentes hacen de las suyas, porque quienes conocen sus andanzas no se atreven a denunciarlos.
Algunos tienen miedo a represalias, lo que se comprende. Hay otros que son parientes de los maleantes. En lugar de criticarlos, lo que hacen es apoyarlos y hasta vender el producto de las fechorías.
Eso se llama encubrimiento y es castigado por las leyes. Es lamentable que esas leyes casi nunca se aplican. Todo queda en nada, en un limbo como otro incidente del "guetto".
Hay que insistir a los parientes de estos sujetos, que le están haciendo daño cuando "apadrinan" sus actividades ilegales.
Una vez una madre llegó a comerciar las prendas robadas por su hijo. Con el tiempo el chiquillo se metió en asuntos mayores, y murió a tiros de la Policía.
Y era precisamente la madre que lo protegió y vendió lo que hurtaba la que más sufría. Por supuesto que le echaba toda la culpa a las autoridades.
La pobre no comprendía que ella misma con su alcahuetería, había contribuido a ese final trágico de su hijo.
Menos mal que de vez en cuanto hay padres que prefieren entregar a sus hijos a las autoridades, y así evitar males mayores.
Pero esta actitud es muy rara. Muchos prefieren callar y respaldar al maleante.
Otra manera de apadrinar los robos y hurtos es comprando los objetos mal habidos.
Eso de aprovechar "gangas" realmente es un delito. No sólo se da entre particulares, sino a veces entre comerciantes sin escrúpulos.
Para los que tienen miedo denunciar delitos y delincuentes, se les debe estimular a hacer llamadas desde teléfonos públicos, para no ser reconocidos.
También hay que iniciar campañas preventivas, para advertir a la comunidad a fin de que no compre objetos de dudosa procedencia.
Y por supuesto, el ejemplo puede servir de mucho. Si se encuentran sujetos comprando mercancía robada, se les debe castigar de manera ejemplar. Así otros tendrán miedo de seguir este mal ejemplo.
Por allí alguien dijo que ver cometer un delito sin detenerlo, también es hacerlo. No queremos "vigilantes" ni héroes ciudadanos. Pueden perder la vida al ser atacados por los delincuentes.
Sólo se trata de denunciar los delitos, de no comprar artículos mal habidos. Aconsejar a parientes y amigos para que dejen el mal camino que muchas veces termina en la muerte. Luego... de nada valdrá lamentarse...