En los últimos años, el mundo ha tomado mayor conciencia para integrar a las personas con limitaciones físicas. Aunque todavía hay algún grado de discriminación hacia los discapacidad, ya no se ve a este sector de la población como un ser inútil e incapaz de contribuir al desarrollo del país.
Por acuerdo de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, se estableció el 3 de diciembre como el Día Mundial del Discapacitado.
La discapacidad es un asunto de todos y nos concierne a todos. En cada plan, programa o servicios sociales deben tomarse en cuenta las necesidades y derechos de las personas con limitaciones y que requieren un tratamiento especial.
En Panamá hay algunos programas de integración como la educación inclusiva, donde los chicos discapacitados comparten con el resto de los niños del plantel de su comunidad. Ya 65 escuelas desarrollan ese experimento.
Las personas con discapacidad sólo esperan que el gobierno y la sociedad faciliten las diferentes formas de rehabilitación y puedan desarrollarse, quizás no con plenitud, para tener una mejor vida.
Los discapacitados son personas nobles de sentimientos, que anhelan una inclusión amigable en la que la sociedad abra su corazón y le brinde oportunidades.
Existe ya un movimiento mundial para fomentar la integración y no la exclusión, para así romper barreras y permitir que los discapacitados en todas las actividades que desarrolla la sociedad.
Ese nuevo tratamiento a los que presentan algún grado de discapacidad es una política alentadora, que no se puede detener. Salud y mejores días para aquellos niños y adultos, que por cuestiones del destino nacieron con alguna limitante, pero que tienen un corazón lleno de amor.