Mundo - 05/10/14 - 09:16 PM
Rousseff y Neves se enfrentarán en segunda vuelta
Rousseff, del Partido de los Trabajadores, no alcanzó el 50% de los votos
Sao Paulo
AP
_ Las elecciones de Brasil dieron otro inesperado giro el domingo cuando la izquierdista y actual presidente Dilma Rousseff se verá enfrentada a una segunda ronda electoral con un rival de centro-derecha, que en último momento dio un enorme salto del tercero al segundo lugar en la más impredecible justa electoral desde el regreso de la democracia al país en 1985.
La segunda vuelta se celebrará el 26 de octubre entre Rousseff y el popular exgobernador Aécio Neves, oponente de centro-derecha.
Con 99,5% por ciento de los votos contados en la primera ronda electoral celebrada el domingo, Rousseff ganó un 42% de los votos frente al 34% de Neves, según los resultados del Tribunal Superior Electoral que supervisa la elección en el gigante sudamericano.
Rousseff, del Partido de los Trabajadores, no alcanzó el 50% de los votos que necesitaba para hacerse a la presidencia sin tener que ir a una segunda ronda electoral.
Neves, de 54 años, fue gobernador del estado de Minas Gerais, el segundo más poblado del país. Superó de manera sorpresiva a la ex ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, que hace tan sólo hace cuatro semanas tenía una ventaja de dos dígitos sobre el primero y parecía que se podría alzar con la presidencia del país más grande de América Latina.
El candidato opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña estaba tan desanimado que llegó a bromear hace unos días al decir que su teléfono ya no sonaba. ``Ahora cargo con tres celulares'', le dijo al periódico Folha de S. Paulo.
Descendiente de una tradicional familia de políticos, Neves es nieto del ex presidente electo Tancredo Neves, que fue el primer mandatario elegido democráticamente tras el régimen militar que terminó en 1985 y quien murió, sorpresivamente, un día antes de tomar juramentación de su cargo.
Neves fue gobernador de Minas Gerais durante dos mandatos hasta 2010 cuando dejo el cargo con un índice de aprobación de más del 90%. Se inició en la política como secretario particular de su abuelo a los 21 años. El domingo resaltó que esos lazos familiares que lo hicieron político.
``Lo que puedo decir, lo que me viene a la mente es lo que mi abuelo Tancredo dijo hace 30 años cuando ganó las elecciones a la presidencia de la república: `No debemos dispersarnos. Estamos a mitad del camino'. Y espero ser capaz de caminar al lado de cada brasileño que quiere un gobierno digno y eficiente'', dijo en un comunicado.
Aunque Silva no declaró su apoyo a Neves el domingo, el candidato homenajeó al fallecido Eduardo Campos que Silva reemplazó tras morir en un accidente aéreo. Neves se podría convertir en una real amenaza al intento de reelegirse de Rousseff pues obtuvo un 21% de los votos y muchos de sus seguidores apoyarían al ex gobernador, según expertos consultados.
Silva dijo que tenía que reunirse con los líderes de los partidos que formaron su coalición para tomar una decisión con respecto a quien apoyar en la segunda vuelta.
``Decidimos que queremos tomar una posición conjunta. Manteniendo aquello que nos unió que fue nuestro programa de gobierno'', dijo Silva. ``Brasil señaló claramente que no concuerda con las cosas como están''.
Silva culpó el domingo a la campaña agresiva de Rousseff por su rápida caída en los días previos a la elección. Sin embargo, dijo que se reuniría con su equipo para ver qué errores habían cometido durante la campaña.
La campaña de Rousseff contra Silva, descrita por expertos como la más negativa en la historia de Brasil, erosionó el apoyo popular con el que contaba la ecologista, que sólo entró en la contienda presidencial a mediados de agosto después del accidente aéreo que acabó con la vida de Campos, el candidato original del Partido Socialista.
Se creía que Silva iba a aprovechar el generalizado desprecio que los brasileños sienten por la clase política, cuya ira provocó masivas protestas en todo el país en contra el gobierno el año pasado.
Pero Silva, de 56 años, no aguantó la andanada de ataques que la mostraron como una política sin convicciones firmes, indecisa y sin el temple necesario para dirigir la quinta economía más grande del mundo; algo que remarcaron los comerciales de Rousseff.
``Marina no tenía una estructura de partido fuerte que la apoyara y respondió con debilidad a los ataques en su contra de la campaña de Dilma'', dijo Carlos Pereira, un analista de la Fundación Getulio Vargas. ``Su candidatura perdió fuerza y fracasó''.
Mientras tanto, Neves, de un partido que ocupó la presidencia entre 1994 y 2002 en el que logró estabilizar su economía, remontó su ventaja. Su campaña había sufrido un golpe en julio cuando el diario Folha de S. Paulo alegó que su gobierno gastó unos 5,5 millones de dólares para construir un aeropuerto en una propiedad suya.
Como Silva, Neves propone atraer la inversión privada, darle autonomía al Banco Central en el manejo de la política monetaria y firmar acuerdos bilaterales de comercio con Estados Unidos y países de Europa y reducir el gasto público. El candidato también quiere impulsar una reforma fiscal, propuestas bien recibidas por los brasileños de clase media.
Durante las últimas semanas, hubo noticias contradictorias sobre el desempeño económico y social que impactaron al país.
Después de ser sede del Mundial de fútbol en junio y julio, Brasil entró en una recesión técnica en agosto por el crecimiento negativo del Producto Interno Bruto. Pero al mismo tiempo, el país mantiene unas cifras de desempleo que son históricamente bajas, mientras que organizaciones internacionales revelaron que redujo de manera significativa la pobreza extrema y salió prácticamente del mapamundi del hambre global elaborado por Naciones Unidas.
Durante su campaña, Rousseff repitió varias veces que 42 millones de brasileños escalaron de la clase baja a la clase media desde que el Partido de los Trabajadores ganó la presidencia en 2002, primero con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
En su discurso después de que se conocieran los resultados, Rousseff lucía una gran sonrisa mientras agradecía al pueblo brasileño por su apoyo. ``Una vez más, la gente de Brasil me honra con su confianza'', dijo. ``La lucha continúa. Una lucha que será sin duda otra vez victoriosa''.
Rousseff se postuló prometiendo políticas que ayuden a los más necesitados como lo ha hecho con programas asistencialistas de transferencia de dinero en efectivo y la construcción de más de un millón de viviendas. La mandataria cuenta con apoyo grande entre la clase trabajadora, pese al débil desempeño de la economía durante sus primeros cuatro años de gobierno.
Aun así, el porcentaje que consiguió Rousseff el domingo fue el más bajo desde que el Partido de los Trabajadores conquistó su primera elección en 2002, y ciertamente más bajos en comparación con los que gozaba su predecesor.
Hace poco más de un año, millones de brasileños salieron a las calles a manifestarse contra el gobierno en marchas que paralizaron varias ciudades durante dos semanas. El descontento provenía de una clase media recién cimentada que exigía mejor salud, calidad en la educación y eficiencia en el transporte urbano.
El abogado Roberto Germanos dijo a la AP que participó en una de las manifestaciones que paralizaron Brasil en 2013 porque estaba en desacuerdo con el papel del gobierno para organizar el Mundial. ``Mucha gente no estaba contenta''.
Germanos explicó que votó por Neves porque ``no es el ideal pero es el más consistente y coherente con sus ideas: mercado libre, gobierno más pequeño, menos impuestos, menos tasas''.
``Tenemos tantos años con el PT (Partido de los Trabajadores) ahora queremos una opción diferente'', dijo Germanos.
