¡El ventilador a toda mecha!

Juan Pritsiolas/ Crítica

Juan Carlos Varela está preso de sus propias acciones. Impulsó el proyecto 245 que premia la delación con el propósito de fregar a Ricardo Martinelli y ahora su mano derecha: Ramón Fonseca Mora le detonó una confesión que lo ha puesto a temblar. Separó con el voto de apenas dos diputados al magistrado Alejandro Moncada, y esa medicina se la pueden aplicar a él.

Fonseca Mora realizó el jueves una carambola de tres bandas, que desató la peor crisis de los últimos 30 años, al revelar que Varela recibió donaciones de Odebrecht y denunciar que el presidente y los diputados José Luis Varela y Adolfo Valderrama le confiaron que habían nombrado a José Ayú Prado como presidente de la Corte Suprema de Justicia, porque “se dejaba manejar desde arriba”. Fue un golpe a los tres órganos del Estado.

¡Que me parta un rayo!

¡Que me caiga un rayo! si lo que digo es mentira, exclamó en las afueras de las fiscalías de Avesa para reforzar sus dichos. El sol estaba radiante y en pleno verano, la posibilidad de una descarga eléctrica contra el socio de Mossack Fonseca era casi imposible, pero aun así un periodista que estaba a su lado se le apartó al escuchar la exclamación.

Lo cierto es que el autor de “Míster Políticus” y “El Desenterrador” no es cualquiera. Era como el hombre del maletín que cargó gran parte de la captación de recursos para la campaña de Varela, quien agradecido lo designó como su heredero en la presidencia del Partido Panameñista y lo nombró su ministro Consejero.

Era tal la cercanía entre Varela y Fonseca que el mandatario lo contempló en un inicio para el Ministerio de Seguridad, pero el abogado y novelista aparentemente fue vetado por EE.UU.

Hombres de Dios

A los “amigos” Juan Carlos y Ramón los une también el tema religioso. El presidente es un cooperador del Opus Dei; Fonseca Mora intentó ser sacerdote e ingresó en 1972 al Seminario Mayor San José y allí fue compañero de estudios con monseñor Uriah Ashley, David Cosca y Reynaldo Jesús Karamañites Díaz. El seminario para entonces tenía como rector al obispo José Luis Andrade.

Un sacerdote reveló a “Crítica” que Ramón era admirador del padre Héctor Gallego y tras su desaparición hasta compuso una canción sobre ese hecho. Además fue quien aportó los fondos para que un laboratorio norteamericano realizara una prueba de ADN para tratar de identificar los restos del sacerdote colombiano.

El abuelo del hoy detonador detenido era Ramón E. Mora, fundador y presidente de Acción Comunal. Ramón Fonseca Mora ha sido también miembro destacado del Club de Leones, fundador de Mi Banco y asesor del capítulo panameño de Transparencia Internacional. Era además el hombre que financiaba los “ñamepadis” cuando Camacho y sus CD piqueteaban a la procuradora Kenia Porcell.

Amigos de qué

Esta semana un Varela nervioso, aun ante periodistas que no lo fustigaron como la ocasión requería, esbozó una sonrisa forzada para exclamar que Fonseca Mora es su amigo, pero Ramón horas antes de que lo dejaran preso exclamó: en estos momentos solo Panamá es mi amigo y nadie más.

Quizás el hombre ahora investigado por el lavado recordaba parte de su última novela “Míster Políticus”, donde describe a funcionarios inescrupulosos que se afincan en el poder y, desde allí, satisfacen sus detestables ambiciones, arropados con el manto falaz de un fementido servicio a la nación.

Mentiras, medias verdades, cinismo rampante, máscaras atildadas para ganar el favor de los electores, manipulación de los medios de comunicación, entre otros males, relata Fonseca Mora en su novela.

La captura de Fonseca se venía acariciando desde inicios de semana. Fuentes bien informadas advertían la noche anterior del arresto que venía una bomba. Varela pensó que detener a su exconsejero le haría ganar credibilidad, pero su aparato de inteligencia no calculó la reacción de Ramón que les movió el piso y les reventó la mesa.

Varela, solito con las estrellas

La reacción del Ejecutivo fue peor. Un presidente casi solitario, acompañado solo de su ministro Álvaro Alemán y con un lenguaje corporal que revelaba la tormenta –quizás sin rayo- que estaba viviendo, anunció la divulgación de la lista de donantes, que ahora –con la baja popularidad del Gobierno- están que trinan, porque son objeto de burla por respaldar al Gobierno que tenemos. Tampoco se revelaron las donaciones en especie ni cuantificó la exposición televisiva.

Para los expertos en secretos de Palacio, es probable que Juan Carlos Varela recibiera una especie de ultimátum y orden muy superior: ¡o tú o él! ¡Bueno, los amigos solo se acompañan hasta la puerta del cementerio! Pero habrá que ver si el “Percy Jackson” panameñista tiene más bombas que detonar para que muera Sansón y todos sus filisteos.

Varela ha intentado un control de daños. A Fonseca y a su socio Jürgen Mossack lo mantienen detenidos en una oficina cómoda en la DIJ, donde se le permiten visitas y comidas de restaurantes o hechas en casa. Lo han visitado dos ministros y un diputado, quizás llevando mensajes de su “amigo”, pero ya la bola de nieve está rodando.

Desenlace incierto

Todavía es incierto qué pasará en Panamá tras las confesiones de Fonseca Mora. Hay quienes reclaman la renuncia o separación del presidente Varela, lo cual dependería de una denuncia ante la Asamblea Nacional y del voto de al menos dos de los 3 integrantes de una subcomisión de garantías integrada.

Si destituyen a Varela se encargaría la vicepresidenta Isabel de Saint Malo. En repetidas ocasiones, Frenadeso y Suntracs han denunciado que hay un plan de Movin y del Grupo Motta, para un Golpe “suave” contra el mandatario. Ya el secretario general del PRD, Pedro Miguel González, dijo que irían hasta lo último si hay méritos en la denuncia.

Si Saint Malo no accede, se designaría por 4 meses a un Ministro Encargado de la Presidencia, que tendría que llamar a nuevas elecciones, porque faltan más de dos años para culminar el actual mandato. ¿Quiénes serían los potenciales candidatos para gobernar hasta el 2019?

Figuras como José Blandón alegan que sería “irresponsable” remover a Varela, porque el país está en una crisis en ascenso que todavía no ha llegado a la cresta, pero al igual que Frenadeso y Suntracs, sostiene que el mismo poder económico que apoyó al hoy presidente, impulsa un contragolpe para pedir la cabeza del jefe del Ejecutivo.

Para los que creen en la teoría de la conspiración, la historia reciente de las elecciones del 2014 destaca que Mario Galindo, Roberto Eisenmann y Alvin Weeden impulsaban el pacto “Nueva República” entre el PRD y el Panameñismo, donde se proponía que Varela gobernaría dos años y medio y que después de una asamblea constituyente, y nuevas elecciones, se apoyaría a Juan Carlos Navarro.

¿Sociedad resignada?

Hay quienes también estiman que no pasará nada en Panamá, porque la sociedad asumió una posición de resignación; la intelectualidad que debe proveer el discurso orientador se retiró a su zona de confort y existe una anorexia política.

Martinelli: llamar a la unidad nacional

Sin embargo, hay otros indicios, el exmandatario Ricardo Martinelli advirtió ayer que Panamá camina hacia una peligrosa convulsión social producto de la crisis institucional y económica. La democracia está en peligro y se deben buscar salidas para sacar al país del camino de la destrucción y odios. El presidente Varela tiene responsabilidad histórica de dar los pasos para convocar a la unidad nacional, expresó el opositor.

Para un experto en manejo financiero, Panamá va rumbo a convertir su economía en una víctima de la política, en un asesinato o suicidio peligroso a causa del rápido aumento de la inestabilidad a raíz de los escándalos, acusaciones sin evidencias en algunos casos, chantajes y traiciones.

Frente al colapso de la economía, el Gobierno entraría en un callejón hacia el paredón, lo que podría ser seguido por la elección de un mesías populista, ya que cuanto peor es el desempeño económico y político, mayor sería la sorpresa electoral, señaló el especialista.

Si Panamá sigue fuera de control no habrá inversión, se perderán puestos de trabajo, caerá el consumo y la demanda, lo que no provocaría una desaceleración económica, sino una depresión grave. Podemos estar a las puertas de un terremoto político con derrumbe económico.

Para José Raúl Mulino, Panamá ahora tiene una institucionalidad enclenque y con un presidente sin ninguna fuerza política que no puede ni cambiar a su Gabinete, porque nadie aceptaría el cargo.

Por ahora los panameñistas están en negación y sostienen que la tormenta pasará, que mantienen en control y que llamaron al orden a la vicepresidenta Saint Malo.

Lo de Fonseca Mora hizo reactivar un grupo de crisis que permanece hasta la madrugada laborando, donde el plan de acción lo esboza el aparato militar.

Unas de las recomendaciones del primer día de crisis fue caerle a los diarios de Epasa vía DGI y a los periódicos de Waked con la Lista Clinton. Me dicen que Varela se opuso a esa opción.

El aumento de presencia policial en las calles y barrios es una señal de alerta, lo que en doctrina de guerra psicológica se denomina control de la población.

Lo del arresto de Fonseca Mora no les resultó y se le convirtió en un “boomerang” y para los analistas, el que sugirió tal maniobra puede ser un "quinta columna", porque produjo un aceleramiento de la crisis e hizo exponer la peor cara de Varela y lo hizo percibir como un zombi de Odebrecht.

Para la semana que entra habrá que ver la reacción de los sindicatos, que es probable que se radicalicen. Movin parece estar desarticulado y fuera de la jugada, porque no tiene convocatoria.

Otro poder como la Iglesia debe estar preocupado por la pugna entre dos de sus feligreses destacados y, sobre todo, con un panorama de crisis prolongada que puede afectar la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del papa Francisco.

A juicio de expertos en crisis, Varela seguirá atrincherado con los cuarteles y tratará de mantenerse. La situación probablemente escore en los partidos políticos y el PRD está aprovechando con mayor sagacidad la oportunidad para crecerse frente a la opinión pública. Es probable que la oposición política opte por una fórmula pacífica para salir del embrollo en que estamos.

Hasta ahora todos estamos “despistados” frente a lo que piensa el antes muy conversador embajador John Feeley y sus agencias.

Pero no hay que olvidar la frase célebre del general Omar Torrijos Herrera, donde advirtió que estamos bajo el paraguas del Pentágono, porque el Tratado de Neutralidad le da el derecho unilateral y a perpetuidad a EE.UU. de intervenir en Panamá cuando consideren que el Canal esté amenazado.

La frase cobra vigencia al recordar lo dicho en marzo del 2011 por el hoy presidente Donald Trump, cuando exclamó que su país entregó "estúpidamente" el Canal interoceánico "a cambio de nada" y que "a Panamá le está yendo tan bien con el Canal, hay tantos trabajadores, hay tanto empleo”.

Panamá vive días inciertos con gente en negación, otros pescando en río revuelto, Odebrecht maniobrando para mantener sus contratos, el gran delator fuera de control y la amenaza que salgan nuevas revelaciones que ni la rumba del carnaval podrá tapar.

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