Panamá merece un mejor futuro

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Riccardo Francolini

Panamá

La cárcel más grande no está formada de rejas ni barrotes, sino por el control del ego sobre la mente que como último recurso obliga a reprimir a otros para sentirse superior.

Hoy en día vivimos en una democracia donde el odio y el ego remplazaron el amor y la humildad. Poniendo a un lado mis preferencias políticas, estos 90 días que llevo encerrado injustamente, me enseñaron a valorar lo importante en la vida. Como dijo Nelson Mandela: "derribar y destruir es muy fácil. Los héroes son aquellos que construyen y trabajan por la paz sin esperar nada a cambio".

Hoy a pesar de que no existan palabras para describir lo injusto que ha sido este proceso y las repercusiones que ha tenido sobre mi familia, yo, Riccardo Francolini, entiendo que a veces uno tiene que sacrificar la libertad y la felicidad para que los panameños puedan conocer las arbitrariedades y los abusos del poder.

Desde la campaña del 2004, cuando Cambio Democrático daba sus pasos iniciales en la política panameña, me vinculé a este colectivo. Los partidos tradicionales nos aplastaron en esa ocasión. Lo fácil era el retiro o plegarse a las fuerzas políticas que cada quinquenio se comparten el poder, pero optamos por mantener la aspiración de transformar a Panamá.

En el 2009 acompañé a Ricardo Martinelli y la voluntad popular nos endosó su respaldo.

Fue un periodo de prosperidad para todo el país y de grandes obras que ni la incapacidad política vigente puede esconder ni desconocer.

Hubo errores que también debemos reconocer. No hay nada perfecto, salvo la divinidad.

Mi formación profesional en el área bancaria y la vida empresarial me forzaron a un bajo perfil político de simpatizante más que de militante.

Las situaciones de la vida y el encierro injusto y arbitrario desde el que hace 90 días me ha sometido el varelismo, dan suficiente tiempo para meditar.

En cierto modo, la  cárcel -aunque sea producto de una orden superior- genera algo de conversión y fortalece la humildad. Es como un curso acelerado que verifica la fortaleza del ser humano.

Las circunstancias obligan al hombre y desde este encierro, del que saldré algún día, agradezco los gestos de solidaridad y reconocimiento, como el que nos brindan hoy.

Mi agradecimiento también a los colaboradores de NEXtv, medio de comunicación el cual presido y que no ha claudicado ante la intención de silenciarnos vía la detención que hoy sufro, al movimiento SOS, a los miembros de mi partido Cambio Democrático y a todas las personas que de alguna u otra forma me han dado muestras de respaldo.

Estar encerrado y sin quebrarse ni caer en la traición y la humillación que buscaban los que montaron toda esta patraña en torno a un préstamo que otorgó la Caja de Ahorros y que se pagó hasta el último centésimo de interés, no fue fácil. El apoyo y el calor humano -aunque sea desde la distancia- ayudó a soportar los abusos oficiales.

Hay experiencias en la vida que te hacen madurar y fortalecen, pero  los carcelazos -sobre todo aquellos donde se violan y desconocen tus derechos- aceleran ese proceso.

Aquí en prisión lo que sobra es tiempo y en esa espera de la libertad que en algún momento llegará, he contemplado la necesidad de una mayor participación y beligerancia en la política panameña.

Cambio Democrático requiere unidad, para lo cual trabajarė a todo vapor; pero a la vez debemos jugar nuestro rol opositor, para que el pueblo sepa que pronto renacerá la ilusión hacia un gobierno que desde el 2019 reconstruirá la economía hoy destruida por la incapacidad oficial.

Los que hoy nos mantienen caprichosamente detenidos, se deben mirar en mi espejo, pero ellos tienen una gran ventaja: Yo no soy un hombre envenenado por el rencor. El pueblo panameño no quiere más venganza; quiere un gobierno que trabaje 24 horas al día y que el progreso llege a sus hogares.

Riccardo Francolini

Presidente de NEXtv

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Foto Reducida