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Presidente tilda de narcos y corruptos a opositores

El mandatario Juan Carlos Varela pronunció ayer su penúltimo mensaje ante la Asamblea Nacional, donde asumió una especie de papel de los personajes Dr. Jekyll y el señor Hyde, en el que primero tildó a la oposición de corruptos, narcopolíticos y chantajistas, pero luego clamó por la unidad y paz.

Ya Varela huele más a expresidente. Le quedan 18 meses en el poder y al acto de ayer no asistió un grupo considerable de diputados, la mitad de la Corte Suprema estuvo ausente, los magistrados del Tribunal Electoral brillaron por su ausencia y el arzobispo asignó al cura de la parroquia de San Antonio para la invocación religiosa.

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El lenguaje corporal del jefe del Ejecutivo reflejaba su molestia. “Debo respetar el equilibrio propio de toda democracia, pero eso no quiere decir que aceptaré el irrespeto o el chantaje de liderazgos insensatos que llevaron a este país a una confrontación”, advirtió.

Varela afirmó que se pretenden imponer desacuerdos virtuales, desasosiego y pesimismo en la población… no es correcto atacar diariamente la imagen de Panamá, expresó cuestionando a sus opositores y luego hizo un llamado a los dueños de medios televisivos a reflejar los buenos resultados que tiene el país.

Según Varela, el 2017 fue un año “exitoso” para Panamá y los panameños.

El mandatario también advirtió a los diputados que no va a permitir que los fantasmas de la narcopolítica y la corrupción regresen ni que dirigentes que enfrentan la justicia por casos de corrupción o son prófugos quieran llevar al país por la ruta de incertidumbre. “Estoy listo para librar otra batalla para defender nuestra democracia”, enfatizó el gobernante.

En su discurso insistió en defender su designación de Ana Lucrecia de Zarak y Zuleyka Moore como magistradas de la Corte Suprema de Justicia, algo rechazado por amplios sectores de la sociedad.

“Este será un año decisivo para alcanzar justicia en Panamá, pasar el capítulo oscuro del pasado, que los responsables acepten sus culpas y devuelvan el patrimonio para avanzar reconciliados y unidos como un solo pueblo hacia el torneo electoral”, manifestó el gobernante.

“A los que desafían al Estado pensado que podrán controlar la justicia o alterar el resultado de las elecciones, están equivocados porque al final el Estado siempre gana”, advirtió.

Al final, Varela retomó su otro yo y clamó por la reconciliación, alegando que la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud y un país que une al mundo no puede tener a su pueblo dividido. “Nuestra bandera es símbolo de unidad y paz, en 1903, nuestros próceres dejaron a un lado las diferencias políticas y construyeron este país, sigamos su ejemplo”, fue su argumento.

Por su parte, la presidenta de la Asamblea Nacional, Yanibel Ábrego, manifestó que el sistema político sufre una "crisis" que se refleja en el deterioro notable de las instituciones, por lo que es necesario realizar ajustes a la Constitución a fin de que su estructura de poderes garantice un sistema de balances para el ejercicio del poder.

Ábrego advirtió que cuando los poderes se desbordan o cometen errores, se producen una serie de enfrentamientos, confrontaciones y desviaciones que ponen en peligro el sistema democrático.

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