Sombrío panorama en el 2017

Juan Pritsiolas/ Crítica

El inicio de año trae esperanzas a casi todos. Es como arrancar de nuevo, con energía y con la fe de un mejor mañana. Pero Panamá proyecta un panorama sombrío en lo político, lo económico y social.

El 2017 se inició con incremento de asesinatos, balaceras por doquier, despidos laborales. Las empresas –incluyendo el otrora “cuarto poder”, los medios de comunicación– están inmersos en crisis. Para capear el temporal, ya se habla de reducciones del 10% en las planillas.

Los periodistas y dueños de medios siguen con viejos esquemas y no entienden que el negocio cambió y que la información se democratizó con los avances tecnológicos. Ya son imposibles los cercos informativos; las marcas son personales más que empresariales; nada es predecible y ya no tenemos el nivel de influencia que muchos suponen que tienen. La clave del asunto es como “monetarizar” toda esa revolución y hacer rentables las operaciones que hoy están en rojo.

Lo cierto es que no se percibe optimismo. El cielo azul con sus nubes que parecen algodón o la noche repleta de estrellas, que inyectan felicidad y nos invitan a disfrutar de las cosas sencillas de la vida, son elementos sin importancia para los que hoy pierden sus empleos y circulan como zombis pensando: ¡ahora qué hago!

Los tiempos cambian. En el quinquenio pasado, la gente emigraba constantemente de empleo; ahora se debe cuidar el trabajo que se tiene porque hay 20 que quieren tu puesto y hasta ofrecen cobrar menos que tú.

País sin cerebros

Y es que en Panamá, el modelo económico se agotó. A la Zona Libre solo le falta la extremaunción, el sistema de sociedades anónimas es un enfermo terminal, la banca cae poco a poco, los hoteles con cuartos vacíos y el Canal interoceánico deja de ser la gallinita de los huevos de oro.

Lo peor de todo es que en la dirigencia del país y en la propia sociedad no hay esas mentes brillantes de antaño que indiquen cuál debe ser el rumbo. El círculo de poder solo se aprovecha de la información privilegiada para armar sus futuros negocios con el gas licuado y el suministro de agua, pero que se joda el resto de la nación. Más importan los intereses de los financistas de campaña que la economía de todo un país.

País en recesión

El análisis revela que –a pesar de existir crecimiento– Panamá, técnicamente, está en una recesión. ¿Cómo se aborta esto que provoca dudas e incertidumbre para el inversionista? Esa debe ser la tarea del Gobierno.

Las cifras y condiciones no ayudan. El desempleo aumenta, los intereses de referencia se incrementarán durante el 2017, los permisos de construcción en declive y hay falta de defensa o invención en sectores históricamente estratégicos de la economía como Zona Libre y los servicios.

Un experto en manejos financieros advierte que el mandatario Juan Carlos Varela no puede sufrir de misantropía y menos de aversión para convocar a los talentos para reversar la tendencia. Los cambios son urgentes, hay un gabinete que no acompaña y naufragó con el viento a su favor. ¿Reemplazaría Varela al capitán del yate Centuria si ese fuera su caso particular?

Geopolítica y riesgo bancario

A la crisis local hay añadir que la nueva geopolítica a raíz del ascenso al poder de Donald Trump puede afectar la economía de la región. Ya México sufre con un peso devaluado, industria automotriz en caos e intercambio comercial bilateral en jaque por potenciales tarifas.

¿Alguien en el Gobierno o la Autoridad del Canal evalúa qué pasará con el nuevo orden mundial que se desea crear: un mundo bipolar EE.UU. y Rusia? ¿Con un efecto negativo en el intercambio comercial a raíz del proteccionismo, nacionalismo y populismo, el Canal tendrá menos ingresos en concepto de peajes?

Así las cosas, el balde de agua fría lo completó la calificadora de riesgo Fitch Ratings, que pintó un panorama sombrío para el sistema bancario panameño en su informe de perspectiva 2017.

Lo que Fitch vislumbra para los bancos en Panamá en el 2017 será moldeado por los eventos del 2016, principalmente los Panamá Papers.

"En 2017, el riesgo reputacional y conductual continuará como una preocupación central, tanto para los participantes del sector financiero como para los reguladores. Además, la reducción de acceso a fuentes internacionales y al fondeo mayorista permanecerá como una preocupación en los bancos más pequeños con franquicias débiles".

Fitch vislumbra que el deterioro de préstamos podría acelerarse en 2017, habrá niveles bajos de rentabilidad y la capitalización de la industria permanecerá limitada, principalmente en los bancos pequeños y medianos.

El excandidato presidencial Juan Carlos Navarro no tiene mucha fe en Varela. El tigre no se vuelve vegetariano: el gobierno vago, incapaz, corrupto e inútil que tenemos seguirá exactamente igual en el 2017, por lo que centra sus esperanzas en el sector privado, que debe llenar el vacío de liderazgo en materia económica.

Para colmo, el petróleo para arriba

Hasta un panameñista reconoce que el 2017 será año complicado. Se avecina un aumento de los precios del petróleo a nivel mundial y un aumento de la electricidad a nivel nacional producto de la reducción de los subsidios energéticos.

Y es que si la economía estuvo difícil para el ciudadano de a pie y la clase media, si la gasolina, que aumentó 42 centésimos el galón en un mes, sigue incrementándose, el asunto puede convertirse en un coctel molotov.

El simpatizante del oficialismo sostiene que, en lo político, una oposición desaparecida frente a un gobierno disminuido nos hace ver un panorama de inestabilidad política donde la sociedad civil, los gremios empresariales y movimientos sindicales tomarán ventajas para su propio beneficio.

Sin embargo, el panameñista destaca que habrá una recomposición de las fuerzas políticas dentro de la Asamblea Nacional, donde enemigos de ayer serán los aliados de hoy y eso puede determinar las próximas elecciones.

Oposición alquilada

Lo cierto es que los diputados opositores –salvo algunas excepciones– seguirán vendidos o alquilados al Ejecutivo a cambio de contratos o partidas, sin respetar líneas partidarias y prometiendo lealtades que adictos a la infidelidad nunca cumplirán.

En lo educativo vislumbra más inestabilidad y llamado a huelgas del gremio magisterial. La salud seguirá estancada, sin mejoría, solicitudes de aumentos salariales y privatizaciones de sus servicios.

Para la fuente oficialista, la constituyente puede ser el mejor legado de la administración Varela frente a la decepción de que los grandes casos de “corrupción” que se vendieron a la opinión pública no prosperen. Las obras deben empezar a reflejarse, de lo contrario, habrá mucha decepción ciudadana, que ya no quiere promesas, sino realidades, añadió.

Odebrecht afectará a todos

El caso de Odebrechet también puede provocar una hecatombe en la clase política y otros sectores del país. Los tres últimos gobiernos del país estarían afectados, así como gente que no necesariamente milita en los partidos.

Habrá que estar pendiente también de la “hoja de ruta” que tienen los gringos sobre Panamá, quienes tienen que estar conscientes de un creciente antiamericanismo que resurge en el país por el manejo del caso Waked.

Varela, dependiente de los tongos

Juan Carlos Varela seguirá –en una abierta contradicción al panameñismo– dependiente de los cuarteles y del aparato militar al que le ha entregado el manejo de sectores estratégicos. Con el creciente descontento popular y la baja evaluación de su gestión, al mandatario no le queda más que sostenerse en una Fuerza Pública que sepa Dios si también le será leal.

El aparato militar deberá reforzar su represión y Barrios Seguros será un proyecto insostenible porque la propia economía de mercado de los delincuentes así lo determinará: si no hay empleos, los ladrones van a buscar lo suyo, o mejor dicho nos van a quitar lo nuestro, con el consiguiente aumento de robos y asaltos.

Para el 2017, el fútbol será el opio del pueblo. Mientras nos digan que podemos ir a un Mundial, habrá alegrías. Esperemos que esa borrachera futbolera no termine en una resaca dolorosa.

A pesar de toda esa radiografía, que ojalá no le provoque treparse al puente Centenario para lanzarse de clavado, todavía hay que tener algo de esperanza, eso que representa el motor para seguir adelante, a pesar de las adversidades, y tener la determinación para cambiar el estado de víctima a luchador y hacer el esfuerzo por días mejores para alcanzar las metas personales y ayudar a quienes pueden estar en peores condiciones.

Números de espanto

Las recientes cifras de Contraloría sobre importantes sectores de la economía del país: tránsitos por el Canal de Panamá, la Zona Libre, movimiento de contenedores y la ocupación hotelera, registran preocupantes números rojos en casi todos los meses en comparación con el año pasado. 

 Los tránsitos por el Canal, salvo en enero que crecieron 2.3%, en los otros meses decrecieron: -3.3% en febrero; -4.4% en marzo; -9.7% en abril; -8.3% en mayo; -13.6% en junio; -8.5% en julio; -11.8% en agosto; -2.4% en septiembre y -8.5% en octubre.

El movimiento comercial de la Zona Libre también es boletín de fracasado. Salvo mayo, cuando hubo un crecimiento de 17.7%, los demás meses fueron desastrosos. Enero -43.9%, febrero -7.9%, marzo -16.9%, abril -17.3%, junio -0.3%, julio -16.1%, agosto -13.3%, septiembre -12.2% y octubre -3.6%.

  El movimiento de contenedores tuvo un desempeño para los tigres. Enero -11.6%, febrero -11.8%, marzo -18.1%, abril -15.4%, mayo -10.2%, junio -9.7%, julio -10%, agosto -17%, septiembre -12.9% y octubre -0.6%.

En el campo hotelero, el porcentaje de ocupación habitacional registró rojo en todos los meses: enero -12%, febrero -10.7%, marzo -6%, abril -11.4%, mayo 11.2%, junio -7.9%, julio -6.1%, agosto -14.5%, septiembre -9.9% y octubre -4.7%.

 Respecto a la construcción, el valor de los permisos de enero a octubre registró una variación negativa de 5.5%.

Las exportaciones también cayeron en 4.8% y las exportaciones en 10.1%. Las apuestas también descendieron en 9.3%.

Un especialista recomendó que este año es mejor invertir en el sector minero y en negocios colaterales al Metro 2.

Incertidumbre

Para el exministro Frank De Lima, ahorita hay mucha incertidumbre, no sabemos qué va a pasar con los paraísos fiscales. Ya Francia nos puso en la lista de los países no cooperadores; no sabemos si la Unión Europea y el G20, nos pondrán en un tipo de lista.

Además hay que preguntarse el tema de Odebrecht hasta dónde va a llegar; al igual que la guerra comercial con Colombia.

De Lima dijo que también hay que ver qué pasa con Trump y la política comercial con Estados Unidos, porque si implementa una política proteccionista subiendo los aranceles a los bienes de China, eso tendrá impacto en la carga que pasa por el Canal de Panamá y los puertos panameños.

 A lo interno, el opositor no vislumbra un 2017 bueno. Hay un pesimismo y la gente no ve un claro futuro hacia dónde quieren llevar al país. La esperanza y la expectativa de generación de empleo también está mala y creo que el país está dividido políticamente.

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