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Apártate

Milcíades Ortiz Catedrático

El anciano hizo supermercado controlando los gastos porque el dinero no sobra con esta canasta básica cara. Su humilde vivienda estaba algo lejos y tomó un taxi. Al bajarse para pagar, el taxista arrancó el auto… ¡con la bolsa de las compras! Tuvo que resignarse el caballero, molesto por otra señal de la inseguridad que el Gobierno dice que es solo “percepción”. ¡Era la tercera vez que un taxista maleante le robaba sus alimentos!

Resignado comenzó a “hacer matemáticas” para reparar la pérdida y evitar que le quitaran lo que compró con su humilde jubilación. Suspirando pensó en lo triste que se ha convertido vivir en Panamá para una persona de la tercera edad. Recordó que días atrás se sintió mal y en la noche se dirigió a urgencias del hospital. En la parada, un joven le arrebató los reales que llevaba para el pasaje. En otra ocasión, el ladrón se dio cuenta de que no tenía plata… y aunque no le crean ¡no le robaron!

Conversando conmigo hizo un “rosario” de inconvenientes que ahora sufren los viejos en Panamá, tanto en la capital como en el interior. Más de una vez, jóvenes le han gritado “viejo, apártate,” cuando camina lentamente por una acera. Su mente se fue por el “túnel del tiempo” y me dijo que en los años sesenta la capital era hermosa. Había menos personas, menos tranques, las aceras no eran hervideros de personas caminando de prisa, llenos de estrés. “Qué bello era sentir el respeto de jóvenes al caminar por sitios frescos, con árboles”, indicó.

Le dije que eso era el precio que había que pagar en una ciudad por culpa del desarrollo y el modernismo. Afirmó que comprendía esa realidad sociológica, pero no aceptaba la falta de respeto hacia las personas mayores, como si ellos no las tuvieran. Es cierto que los valores morales y cívicos están desapareciendo en Panamá. Por más escuelas millonarias que se hagan, un sector de la niñez y juventud no respeta a sus mayores. Me acordé que ahora andamos de “manteles largos” pensando que los chinos nos van a llenar de plata. Pero si hay algo que caracteriza la cultura china de miles de años es el respeto hacia las personas mayores. Ojalá que la “penetración cultural” que tendrá Panamá con los chinos nos resalte ese amor y reverencia hacia sus mayores. (Aquí en Panamá para algunos ser viejos es una molestia).

Recomendé mayor precaución al amigo, lo que también es válido para mí. Recordé que hace meses en un centro comercial bajando una escalera eléctrica, un jovencito quiso empujarme. Lo paré con un movimiento de mi brazo. ¿Tendremos las personas mayores en Panamá que andar con un revólver para evitar abusos?

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