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Discurso vacío

El discurso del jefe del Órgano Ejecutivo, durante la instalación de la segunda legislatura del cuarto periodo de sesiones ordinarias del Órgano Legislativo, ha sido como bien solía decir un veterano periodista panameño: “Nada en dos platos”.

Una vez más el presidente esboza un discurso carente de contenido, en el que la tónica principal fue la de hacer pasar como propias obras, planificadas o ejecutadas para la pasada administración, lo que revela una pobreza en la ejecución de su programa de gobierno, el que definitivamente nunca pasó de estar escrito.

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“Haremos”, “licitaremos”, “ejecutaremos”, “daremos” y verbos por el estilo, todo en tiempo futuro, confirman lo que todo el pueblo panameño sabe, y es que ante la falta de obras propias por mostrar, el actual Gobierno no ha tenido más remedio que apropiarse de las obras, que en su momento dejó andando o en proyecto, la administración de Ricardo Martinelli.

Lo notorio fue el tono autoritario de su intervención, lo que no presagia nada bueno para las fuerzas democráticas del país, aquella muletilla de que “el Estado siempre gana”, que se ha hecho omnipresente en cada una de sus intervenciones, es sinónimo, que en los próximos meses arreciarán las persecuciones y carcelazos.

Ante los reiterados señalamientos de las vinculaciones de Varela y sus allegados con el escándalo de corrupción de Odebrecht y su insistencia en designar dos magistradas sumisas a su voluntad en la Corte Suprema de Justicia, las fuerzas democráticas del país deben estar alerta para rechazar en las calles estas y otras imposiciones de un régimen agonizante.

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