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Hacer

Milcíades Ortiz Catedrático

Dijo un experto en política panameña que los gobiernos no debían felicitarse por hacer obras de beneficio popular. “Para eso se les paga un sueldo y se les eligió”, sostenía.

A cada momento recuerdo este planteamiento cuando veo propaganda del Gobierno actual y de otros también. Hay que divulgar lo que se hace, para que la comunidad se entere, ya que algunas obras están lejos. Pero eso de indicar que esto lo hizo el gobierno del presidente (fulano de tal) no creo que sea correcto.

A fin de cuentas lo ¡hacen con dineros del pueblo! Comprendo que los que estén en el gobierno quieran continuar en “la papa”. Por eso exaltan su trabajo y caen a veces en lo que en Sociología del Poder se llama “clientelismo” o “populismo”. En los últimos gobiernos hemos visto circular millones de balboas entre representantes, diputados y otros funcionarios. Los usan en regalarles artículos domésticos a sectores pobres, con la esperanza de obtener sus votos por agradecimiento.

Se ha dicho que “tomen lo que les den los políticos, y luego voten por el que crean será mejor”.

Ningún pueblo se ha desarrollado a base de regalos. Se debe promover trabajos en las comunidades, hacer que la comida sea barata, llevar la salud y educación a todos los rincones del país.

Una beca universal podrá facilitar el estudio a algunos. En otros será un premio a la mediocridad, pues no harán esfuerzos por ganar buenas notas para lograr ese beneficio. Por más que sea rico, un gobierno no podrá sostener a “parásitos sociales”.

Ni en los gobiernos de izquierda esto ha prosperado. Es malo para el desarrollo real de un país que haya miles de personas esperando regalos de los gobernantes.

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Da vergüenza social que personas arriesguen su salud esperando horas para conseguir un jamón a bajo precio. Lo mismo sucede en los gabinetes sociales que hace el Gobierno en poblados.

Hace más de un año presenciamos en Volcán, Chiriquí, el acontecimiento. Se regalaban colchones como si fueran pastillas. Muchos parecían hormigas “arrieras”, llevando sobre sus cabezas el colchón.

También habían otros donativos para aliviar la pobreza… (¿?). Por esa actitud fue que cuando divulgaron en redes sociales un falso llamado presidencial a regalar zapatillas, muchos lo creyeron. Recuerdo lo que decían los viejos hace años: “hay que ganarse el pan con el sudor de la frente”. (Miles de balboas de pérdidas e inconvenientes para panameños y extranjeros, hubo hace poco en la Calzada de Amador por falta de electricidad. ¡Qué vergüenza!).

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