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Ira, emoción que nos domina

Por: José I. Huertas F. Contacto -

El control de la ira en los jóvenes es un tema cada vez más importante en la actualidad. Mucho se oye sobre los cambios de humor juvenil, las alteraciones hormonales y los problemas de la juventud.

La ira es solo otra emoción, como la alegría, la tristeza, el amor y el miedo. Pero la ira también puede llegar a afectar a los que están a tu alrededor. Esta es la razón por la cual debemos aprender a controlarla.

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Fernando Gómez, psicólogo, explica que este tema abarca a toda la sociedad. "Generalmente la sociedad se va degradando... lo que se ve hoy día es consecuencia de la pérdida de valores, la pobre educación que se le da al pueblo; la ira degenera a las personas, tanto a la que la sufre como a las víctimas", comentó.

Mencionó que el principal factor que induce a los jóvenes a la ira es el mal ejemplo que están recibiendo por parte de las personas adultas. A su vez, consideró que hay gente que está migrando a formas más saludables de manejar los problema y de lidiar con las frustraciones, pues los individuos llegan a un estado de ira cuando no logran dominar sus sentimientos.

Aspectos que debe tomar en cuenta

- Se tendrá la sensación casi permanentemente de tener la razón y estar muy molestos e irritados con todos aquellos que no lo ven así.

- Nos enfadamos con cada inconveniente, con todo lo que nos molesta o se interpone en el camino de lo que queremos hacer.

- En la mayoría de los casos, la ira lleva a comportamientos con agresividad o violencia, como gritar, despotricar, dar golpes o empujones o desear venganza.

- Nos consume mucho tiempo después de que el evento haya pasado; si insistimos en las cosas que nos molestan, entonces, tenemos un problema porque la ira normal solo es una respuesta emocional temporal.

- Algunas situaciones que no solían molestar se tornan problemas importantes, dignas de una discusión.

Recomendaciones

Gómez enfatizó que existen técnicas para aprender a manejar la ira durante la adolescencia, que es la etapa en la que más fácilmente se descontrola.

- Aprender a reconocer la diferencia entre una molestia o inconveniente y un buen motivo para ponerse furioso, como alguien que nos esté haciendo daño, esté hiriendo a alguien a quien queremos o dañando algo de nuestra propiedad; todas estas son buenas razones para enfadarse. En cambio, que alguien "nos falte al respeto", se interponga en nuestro camino, nos retrase, tenga más suerte que nosotros o haga algo mejor, no son causas razonables de ira.

- Aprender a respirar profundamente, alejarse de la situación y preguntarse, ¿cuál es el verdadero motivo de mi enojo? A veces la gente desvía la ira causada por un problema importante hacia las molestias e inconvenientes de la vida cotidiana. Si esto es el caso, pues una vez identificado el problema, es muy importante encontrar una solución para que pueda eliminarlo.

- Planificar bien el tiempo: uno de los factores de estrés más comunes es la mala gestión del tiempo; cuando tenemos algún apuro y algo nos retrasa aún más es muy probable que reaccionemos con ira; la forma más sencilla de evitarlo es poner en práctica una gestión de tiempo eficaz.

- Aprender a comunicarse mejor. Reaccionar con ira a menudo hace que el centro de razonamiento del cerebro se apague durante un tiempo y el modo de volver a activarlo es hablando en lugar de actuar bajo el dominio de la ira.

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