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Chupa chupa

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Chupa chupa

Yo creía saber todo sobre el sexo y las partes sexuales femeninas, pero uno nunca deja de aprender. Les cuento de una hembra con chupa, chupa y cómo descubrí la bola loca. Se trata de una prostituta de un conocido y glorioso putero de la ciudad. Ahí me encontré a esta hembra sudamericana con la que sudé varias veces porque cuando yo entraba en ella, sentía cómo me succionaba con su vagina. Y es que es una experta en sacar leche y dejar el rifle sin balas. Es una sensación fabulosa porque cuando estaba a punto de venirme, con la leche en la puntita, ella comenzaba a hacer ese movimiento de succionarme, hasta que me ponía a eyacular los riñones.

Platera

También es experta en ponerme la bola loca que es hacer que la cabeza de mi pene toque la entrada de su útero. No sé si pasaré por tonto o estúpido, pero a mí ninguna hembra me había hecho eso, por lo que me enamoré de Marlexis, una hembra bien proporcionada con nalgas grandes y rellenas de siliconas y unas tetas de grandes proporciones. Ella es muy platera como toda prosti, ella quería plata y yo se la daba por montones, a cambio ella me daba su cuerpo provocándome gran placer cuando lo poseía y mucha tristeza cuando no se la podía enterrar porque estaba limpio y alejado de la quincena.

No dio crédito

Ella nunca me dio crédito ni nada que se le parezca, no dejaba dudas de que ella me daba sexo por dinero. Pero, aun así, yo la amaba porque, hoy lo sé, estaba confundiendo buen sexo con amor. Yo estaba ciego por la lujuria de tener a esa mujer. Llegué a pagarle mil por sexo anal y eso que ni por las orejas era virgen. Mi dolor y decepción me alcanzaron cuando me quitó plata, una importante suma de dinero, y cuando llegué al antro me informaron que ella había regresado a su país la noche anterior. Ella sabía que no iba a poder dármela por última vez, pero no tuvo escrúpulos en cobrarme sin darme sus servicios.

Satisfecho

Las amigas me dijeron que ella se llevó más de 100 mil dólares del negocio que se lleva entre las piernas. Mis amigos me dicen que soy un tarado por regalarle mi dinero a esa puta, que solo trabaja de eso, pero yo me siento satisfecho porque lo bailado nadie me lo quita, yo gocé a esa hembra y la llené toda. Ella siempre será un buen recuerdo para cerrar los ojos y hacerme la paja en nombre de su delicioso y peludo tontoncín.

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