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A la paloma, palomita

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A la paloma, palomita

Hay gente muy pacífica y tranquila, pero yo no soy de esos. Desde siempre he sentido la lujuria chorrearse por mis poros. Vine bien armado a la vida, no me puedo quejar, además, soy buen mozo, musculoso y alto con cara de niño malo. Como tengo rostro de terrible las hembras se rinden a mí sin resistencia. Creo que le llaman carisma, con mi sonrisa bajo panti y también hago temblar calzoncillos... Así es, por eso soy bisexual, no puedo resistirme a los placeres carnales de los dos mundos. Mi arma mortal ha conocido las entrañas de hombres y mujeres.

Me entregué

A mis 35 años, tengo marido, porque tampoco me mido a entregarme. Después de mucho hoyo y totón quise saber qué se sentía ser la hembra en la relación. Me enfuegué en una disco, que no recibía ni transmitía, pero yo sabía lo que quería esa noche y le tiré los perros a un “man” musculoso, Alonso, que tenía fama de cogedor de lo que sea, me hizo su mujer esa noche. Y la verdad no me arrepentí porque el tipo me enseñó por qué a las mujeres les gusta tanto el pene. Eso sí que está rico, yo era virgen y me temblaban las piernas cuando ese monstruo me puso la cabeza en la entrada de la huacha de cuero.

Quedé arrecho

El tipo me dio marcha duro y seguido sin parar por media hora que cuando fui al baño al día siguiente me dolieron las nalgas. Claro que ese día me cogí a mi amiga con derecho, Evelyta, porque quedé muy arrecho después de la tunda que me dio Alonso. Eso de tener macho y hembras es muy desgastante, pero gratificante a la vez, porque haces, según te arrecha, por delante o por detrás. Dicen que para que un hombre se lo dé a otro debe sentir admiración por su marido.

Bisexual

Alonso es un cacho de hombre, muy musculoso, atlético, deportista, es más bien feo y barbudo, físicamente ordinario. En la cama es sorprendente porque es muy resistente, no se viene hasta por lo menos media hora de mete y saca. Lo más importante es que está bien cargado, con un asta de al menos 10 pulgadas, pero es grueso y lleno de venas que parecen a punto de reventarse. Cuando se viene es una explosión de semillas, como la erupción de un volcán, su semen se eleva como un metro de alto. Yo sigo con lo mío, mi bisexualidad no me amedrenta y disfruto lo que tengo sin complejos ni límites.

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