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Torturador

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Torturador

Hay gente rara en este mundo, a esta guial la descabezaba que le mordiera los pezones, pero cuando le chupé el mismísimo, casi se desmayó, comenzó a gritar y me aruñó todo como hacen las gatas cuando el macho las monta. Nunca había visto ni escuchado algo semejante. Ella es una mujer sencilla y sin mucho maquillaje, tú la ves y no te imaginas de las maromas que es capaz de hacer en una cama y ni hablar de la locura que la domina cuando la trabo hasta que siento su esfínter como un anillo apretado alrededor de mi hombría en su máxima magnitud.

El torturador

Y no soy un pequeñín, las guiales se ponen a dudar cuando lo ven y más de cuatro se han negado a ser empaladas por mí. Por eso me dicen el torturador, porque la ven y se la quieren calar toda, pero cuando la sienten les duele y salen huyendo. Es como comer algo rico y no poder terminar satisfechas porque no pueden soportar tanta ricura.

Las totas no son lo que parecen

Mis experiencias con diferentes hembras me han enseñado que las totas no son lo que parecen. Una hembra pocotona puede parecer valiente y tragona, pero apenas se come un tercio y queda pidiendo que la saques porque duele. O una chomba nalgona cuando la empistolas comienza a llorar que no aguanta y solo le he dado a probar la cabecita en el más peque. Pero las que sorprenden son las más chiquitas que no echan pa' tras, cuando ya se te acabó la soga, ellas piden más y se quedan con cara de qué pasó, eso es todo lo que tienes. Hasta para ponerse en cuatro las grandotas son flojonas y las chiquitas te la plantan toda como una flor esperando ser polinizada.

Respuesta

Todo es según experiencias personales, en este mundo hay de todo y para todos, no es bueno generalizar. Yo soy grandota y para nada soy cobarde, me como a Batman y ni lo eructo. Chau.

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