Estadios y canchas

En los últimos años he visto, quizás no con la rapidez deseada, pero sí, paulatinamente, la construcción de estadios y canchas de fútbol. Algo positivo para este

[email protected] [email protected]

En los últimos años he visto, quizás no con la rapidez deseada, pero sí, paulatinamente, la construcción de estadios y canchas de fútbol. Algo positivo para este deporte llamado “pasión de multitudes”.

El Proyecto Gol de Penonomé, en Coclé, por parte de la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut), la remodelación del Rommel Fernández, (el mantenimiento a su cancha ha sido su talón de Aquiles), el Agustín “Muquita” Sánchez, el estadio Los Milagros, en Herrera, y hoy el remozado estadio Maracaná, son algunas de las opciones que tienen nuestros jugadores para practicar este deporte.

A esto hay que sumarle el Luis Ernesto “Cascarita” Tapia, una cancha de entrenamiento donde juega nuestra Liga; y un caso especial, por ser planteles educativos, la Universidad de Panamá con el Óscar Suman Carrillo y el sobrevivir del Javier Cruz, en la escuela Artes y Oficios.

No se puede dejar de mencionar la esperada nueva versión Armando Dely Valdés, en Colón, y el San Cristóbal, en Chiriquí, huérfanas de buenas gradas e infraestructura para ser todo un estadio competitivo, algo que también añora el Aristocles "Toco" Castillo, en Veraguas.

Construir un estadio no se puede hacer de la noche a la mañana. Sin duda cuesta, pero los equipos de nuestras ligas, LPF (antes Anaprof) y LNA, los utilizan. ¡Y quieren ser llamados profesionales, pero la realidad no tienen estadios!

La imagen que existe es que los equipos juegan en los coliseos y ya, no se explica qué aportan cuando los utilizan.

Siempre he escuchado que los equipos pagan algo simbólico por utilizar las canchas, pero creo que esto debe ir más allá.

En otros países hay clubes que viven situaciones parecidas a los nuestros, pero la misma va sujeta a muchas cosas más como: mantenimiento de la cancha, gradas, vigilancia y aporte en infraestructura, por dar algunos ejemplos.

Tauro FC y “Manolo” Mirambel, en el Sporting, son algunos que en su momento escuché que deseaban un estadio o cancha propia, situación que no es fácil.

Por eso pienso que nuestros equipos pueden aportar más a los estadios que un simple juego de fútbol, tener una especie de sociedad con ciertos derechos, pero también con más responsabilidades y que su aporte quede visualizado en los coliseos. Hoy eso no se ve.