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Miami acoge al San Lázaro "móvil" en Domingo de Ramos

Por: Miami EFE -

La comunidad católica de Miami celebró la misa del Domingo de Ramos con las iglesias vacías por cuenta del COVID-19, pero los feligreses de la parroquia del Rincón de San Lázaro pudieron encomendarse al altar móvil de este santo venerado por los cubanos, que recorre las calles de Hialeah cada diciembre.

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"Tenemos que adaptarnos a la situación que estamos viviendo y tenemos que dar respuesta a esas situaciones también, no dando la espalda, sino al contrario. Es cuando más nos necesita nuestra comunidad", dijo a Efe el sacerdote Orlando Molina.

El templo se ha mantenido cerrado las últimas dos semanas como parte del confinamiento y realizó su misa del Domingo de Ramos a través de la red social Facebook, como muchas otras iglesias, pero adicionalmente sacó al San Lázaro móvil a la calle.

"No podemos cerrar la fe a nuestra gente", subrayó Molina.

"Estamos tratando de seguir el reglamento de estar a tantos metros de distancia entre una persona y la otra, tenemos cerrada nuestra iglesia, desgraciadamente y dolorosamente, pero afuera tenemos a San Lázaro porque cuanta más necesidad tiene la gente, más busca a Dios", explicó.

El pasado 1 de abril el gobernador de Florida ordenó que se cerrarán todos los negocios "no esenciales" en todo el estado para frenar el contagio del coronavirus, que se ha cobrado a vida de al menos 218 personas en el estado, pero permitió a las iglesias y centros de culto mantenerse abiertos.

Sin embargo, el arzobispo de la Archidiócesis de Miami, Thomas Wenski, pidió a los párrocos que no realizarán actividades litúrgicas abiertas al público para evitar que la población abandonara sus hogares por lo menos en las próximas dos semanas.

La iglesia del Rincón de San Lázaro, que sirve a la comunidad de Hialeah, una ciudad en su mayoría de origen cubano en el condado Miami-Dade, acomodó así a su santo patrón en un pequeño altar en el aparcamiento.

San Lázaro está sobre una furgoneta a la que llegan los feligreses con sus máscaras y guantes para orar y hacer sus peticiones, en un estado donde los contagiados están cerca de los 12.000.

Unas líneas en el suelo delimitan la distancia de seguridad que deben mantener los feligreses, y después de realizar sus oraciones y donaciones al santo, pueden recoger palmas y agua bendita.

Cada poco tiempo, el conductor de la furgoneta y ayudante de la parroquia, Gerardo Guerra, desinfecta el altar.

Guerra asegura que pese a que se tuvieron que cancelar las misas y los bautizos, esta es una forma de seguir ofreciendo "servicio religioso" en tiempo de coronavirus.

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