“Cobren ánimo y levanten la cabeza”

Por: Luis Enrique Morán Colaboración para Crítica -

Nuestro lenguaje corporal es un confesor silencioso de lo que abunda en nuestro corazón, alma y mente. No es de sorprender que Jesús nos invita no sólo a tener actitud, sino también postura.

Somos espíritu y materia; no estamos divididos entre ellos, estamos integrados. La exhortación de Jesús: “Cobren ánimo y levanten la cabeza” (Lc 21, 28), responde a una actitud espiritual [cuando se refiere al ánimo] y material [al señalar la cabeza]; e incluso, pueden aplicarse en viceversa: contemplar también el “ánimo” como parte de nuestra materia [cuerpo] y la “cabeza” como parte de nuestro espíritu. ¡Todo un sistema de comunicación, conexión e interacción! ¡Somos la obra maestra de las manos del Padre!

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Atención a dos verbos: cobrar y levantar. Lejos del romanticismo religioso [que nos hace estáticos], estamos llamados a la acción; esa es la función de los verbos y así lo enseña con su acción el “Verbo del Padre”, por eso rezamos como dice la escritura: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”; desde el principio, porque Él es el alfa y el omega [el origen y el fin].

Iniciamos un nuevo año litúrgico. Estamos en Adviento, reflexionamos la primera venida de nuestro Salvador y nuestra actitud y postura de espera ante la segunda. ¡De que viene, viene!

Es bonito preparar y renovar nuestro ambiente [casa, oficina, área social], esas estancias reflejan el orden o desorden de nuestras vidas. No obstante, es vital tener la actitud y postura para limpiar y renovar nuestro corazón, alma y mente, esas habitaciones integran la morada donde damos posada a nuestro Señor. ¿Estoy listo para hospedarle?

Hasta el Padre preparó la morada para su Hijo: “Miren que días vienen —oráculo de Yahveh— en que confirmaré la buena palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo, y practicará el derecho y la justicia en la tierra.” (Jr 33, 14-15)

Pablo clama a Dios para nos “haga progresar y sobreabundar en el amor” para consolidar nuestros “corazones con santidad irreprochable ante Dios, nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos.” (1 Ts, 3, 12-13)

En tiempos de consumismo y extremos por los placeres, cuidemos nuestra morada, pues a eso nos convidó el huésped (Lc 21, 34-35), quien luego de pedirnos la actitud y postura de “…cobren ánimo y levanten la cabeza”, agregó velar y orar para poder “estar en pie delante del Hijo del hombre.” (Lc 21, 36) ¿Estoy con ánimo, con la cabeza levantada y en pie delante de Jesús?

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