Crisis predecible y previsible

Crisis predecible y previsible

Crisis predecible y previsible

Por: René Quevedo / Asesor empresarial -

“Llegó el lobo”. La crisis social que todos temíamos y que comenzó a gestarse mucho antes de la pandemia, está ocurriendo. El COVID-19 y el deterioro de la gobernabilidad, así como la pérdida de credibilidad del Gobierno y su desconexión con la realidad sólo la aceleraron.

Un informe de la Unidad de Inteligencia del semanario inglés The Economist, publicado el 16 de julio de 2020, ya alertaba del deterioro de la credibilidad del Gobierno, indicando que este necesitaba “restaurar rápidamente” la confianza pública en su administración, o corría el riesgo de que se dieran disturbios sociales. Posteriormente, en otro reporte publicado el 17 de marzo de 2021, advirtió que esa pérdida de confianza y efectividad gubernamental, representa un alto riesgo para las inversiones en el país.

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Sabíamos que el impacto socioeconómico de la pandemia sería muy superior al sanitario. Pero sin estrategia de reactivación económica ni plan de generación de empleos, el desenlace era inminente. La fórmula de “vacunas + nombramientos en la planilla estatal + subsidios, financiados con préstamos” agregó el componente que faltaba y limitó el margen de maniobra del Gobierno, por lo que no era un tema de “sí o no”, sino de “cuándo”.

El mantenimiento a ultranza de un Estado de Emergencia Sanitaria ha representado “Harakiri Económico”. Sus perjuicios socioeconómicos superan con creces los beneficios de salud pública y aceleraron el proceso hacia la crisis que hoy vive el país. Tenemos una crisis inmediata que resolver, que tiene dos componentes: 1. Responder a las genuinas reclamaciones de la ciudadanía 2. Rescatar la credibilidad del Gobierno.

La creciente percepción de injusticia entre las cuotas de sacrificio del Gobierno y el ciudadano de cara a la pandemia, pavimentaron el camino para lo que está ocurriendo y ha servido de caldo de cultivo el agravamiento de una severa crisis laboral.

A abril 2022, la tasa de desempleo se ubicó en 9.9%, pero hay 350 mil panameños (as) recibiendo el Vale Digital, porque no encuentran trabajo, a lo cual se agregan los mayores aumentos en la historia en una planilla estatal que en febrero 2021, según el MEF (Nota MEF-2021-4493), ya se ubicaba en unos 363 mil funcionarios.

La exclusiva priorización de una agenda sanitaria ha ocasionado que la economía no esté generando nuevos empleos. A pesar de la “vorágine” de nombramientos en la planilla estatal, uno de los detonantes del actual conflicto social, entre enero y mayo 2022 MITRADEL tramitó 99,090 nuevos contratos laborales (80% temporales), cifra 42% inferior a los 171,537 procesados por la entidad para el mismo período del 2019, año en el que se agregaron a la economía 52,040 empleos, todos informales. Como referencia, entre octubre 2021 y abril 2022 se añadieron 60,047 nuevos informales.

La reducción de la planilla estatal es una de esas peticiones, en medio de una severa crisis laboral. De los 38 mil empleos formales privados generados entre octubre 2021 y abril 2022, sólo 7,600 son permanentes, en contraste con más de 60 mil nuevos trabajadores informales que se incorporaron a la economía (proporción 1 a 8) ¿Hacia dónde irán los funcionarios que serán despedidos, en una economía no está generando nuevos empleos formales? A la informalidad.

Necesitamos inversión privada, para lo cual se requiere transmitir confianza. Sin inversión privada no habrá generación de empleos formales y sin empleos formales la Caja del Seguro Social está condenada a muerte, hagamos lo que hagamos. El Gobierno no puede ser el principal generador de empleo en el país. Vamos rumbo a ser un país de “informales y funcionarios”.

El sector privado nacional se encuentra descapitalizado, luego de casi dos años y medio con una economía manejada con criterios estrictamente sanitarios. En este contexto, es importante enviar mensajes claros a la comunidad inversionista internacional. La mejor estrategia para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) es la experiencia de los inversionistas que invirtieron en el país.

Lamentablemente, el silencio es un mensaje. Transcurridos seis meses desde su anuncio, nada se sabe del contrato entre el Estado y Minera Panamá, la mayor inversión extranjera en la historia, directamente responsable del cambio de la perspectiva de la deuda panameña de Negativa a Estable y de la cual depende nuestro Grado de Inversión, según Fitch Ratings. ¿Queremos o no IED en el país? ¿Qué “mensaje” estamos transmitiendo?

Generar empleos dignos se traduce en estimular la inversión privada, nacional y extranjera, lo cual requiere crear el clima de confianza de que invertir en Panamá es buen negocio. Para poder distribuir riqueza, primero hay que generarla.

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