El negocio del agua

Por: Redacción/Crítica -

En las oficinas de la embotelladora Aguas Cristalinas, en la urbanización industrial La Locería, el ritmo de trabajo es de locos.

En la recepción, dos secretarias tienen cada una un teléfono en una oreja y un celular en la otra.

Los estantes de almacenaje, normalmente repletos de garrafones en espera de ser enviados a domicilio, están vacíos. Todo lo que se produce va inmediatamente a los transportes. En el camino hacia su destino (principalmente hoteles y restaurantes), los vehículos son literalmente