La invasión: una herida aún abierta

Diversas actividades se realizaron ayer con motivo del 29 aniversario de la invasión de Estados Unidos a Panamá, el 20 de diciembre de 1989. Familiares de las víctimas llamaron a la reflexión y a no olvidar esta tragedia nacional.

Los actos conmemorativos por parte del Gobierno se iniciaron con una visita al Jardín de Paz, un cementerio privado en esta capital, donde están sepultadas la mayoría de las víctimas de la invasión.

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La presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del 20 de Diciembre de 1989, Trinidad Ayola, señaló: “Cuando logremos justicia para los mártires y sus sobrevivientes, estaremos saldando la deuda histórica, y nuestros muertos por fin podrán descansar en paz”, declaró muy emotiva ante las autoridades presentes.

El presidente de la Comisión Especial del 20 de Diciembre, Juan Planells, mencionó que ahora los familiares de las víctimas tienen esperanza de sentirse reivindicados, dado que esta instancia cuenta con una juventud comprometida con conocer y revelar la verdad.

La vicepresidenta y canciller de Panamá, Isabel de Saint Malo, quien asistió al homenaje oficial, declaró a periodistas que hasta el día de hoy no se sabe el número de víctimas y que el país merece esta información.

En la Operación Causa Justa se enviaron 26 mil soldados a Panamá para capturar al entonces dictador Manuel Antonio Noriega, a quien Washington acusaba de impulsar el narcotráfico en la zona, según el argumento empleado por el entonces presidente estadounidense, George Bush.

Organizaciones del movimiento popular se movilizaron en El Chorrillo, y otro grupo protestó frente a la Embajada de Estados Unidos, en Clayton, gritando consignas contra el imperialismo.

Agentes de la Policía Nacional formaron una barrera frente al portón principal de la embajada americana, mientras miembros del Suntracs y Frenadeso quemaron muñecos que simbolizaban al fallecido presidente que ordenó la invasión, George H.W. Bush, y el actual mandatario estadounidense, Donald Trump.