Se encuentra usted aquí

Block title
Block content
Block title
Block content

Panameño en aeropuerto pensando en arroz, carne y tajá ¡Esa vaina es de pobre!

Valerio Abrego es un comunicador que acompaña a la delegación de estudiantes que participará en una competencia de Robótica en Hungría.

Por: Redacción / Critica -

Cosa de pobre como dice Orman (Inning). Estoy en el aeropuerto de Frankfort, Alemania, esperando el avión para viajar a Budapest, con la delegación de robótica de Panamá, y me han entrado unas ganas de comer arroz, con carne o pollo guisado, tajada y chicha de raspadura con limón o quizás un sancocho, es decir, necesitaba un cafetear del Profesor, pero aquí ni en sueño como Flex.

La imaginación de Valerio Abrego vuela tan alto como el avión que lo llevó hasta Frankfort como acompañante de los estudiantes.

Publicidad
"Es que me atacó un hambre de Indio... Recuerden que un originario aguanta hambre, pero cuando dice que tiene hambre es porque ya no puede aguantar más, bueno me ataco una de esas hambres y empecé a buscar aquí en el aeropuerto y nada parecido...", escribe el comunicador.

LEE TAMBIÉN: Taxistas se van a los puños en Chiriquí [VIDEO]  nuevo

El periodista quería dejar bien claro la oferta gastronómica y el precio que deberían pagar los mortales, si algún día aterrizaban en Franckfort.

"Tuve que decidirme por una hamburguesita BBQ de pollo y una taza de café, todo esto me costó 15 dólares, pero es claro en afirmar que "vi unos guineos, que yo llamo mata hambre, quise meterle guaracha...y resulta, que cada guineo cuesta 2.50 dólares...

Y, por no ser del mismo huerto panameño ni tener el precio que en la tierrita, Valerio dice: "No hombre, en pocos días voy para Puerto Armuelles por unos guineos"

Cuando los panameños viajan, no puede faltar la clásica foto en el aeropuerto de desembarque o de escala. Así que Valerio no fue la excepción. Junto al mensaje que corría por el WhatsApp de sus amigos y conocidos, su imagen estaba presente.

Lo cierto es que después de lo arriba escrito solo queda mirar a ambos lados cuando estemos en un aeropuerto y preguntarnos ¿Qué estará pensando el tipo de al lado? ¡Vainas de pobre!

.

Contenido Premium: 
0
Block title
Block content
Block title
Block content
Block title
Block content
Block title
Block content