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Solidaridad para enfrentar la pandemia

Por: Redacción / Crítica Impreso -

“No vamos a dejar a nadie atrás”. Esa es la promesa del presidente Laurentino Cortizo Cohen que inspira el plan “Panamá Solidario”, dedicado a esa masa de la población que trabaja en actividades informales, recibe sustento diario y no tiene capacidad de ahorro. El Panamá que vive al día y representa aproximadamente un cuarto de la población del país.

Vendedores ambulantes, artesanos, puestos de mercados, fondas, “billeteros”, los panameñísimos buhoneros y “canillitas” y quienes hayan perdido su puesto de trabajo por la pandemia, recibirán este inédito tipo de asistencia gubernamental.

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Esta masa informal de la economía nacional se verá dramáticamente afectada con la aplicación del Decreto Ejecutivo No. 507 de 24 de marzo de este año que amplía a 24 horas el toque de queda prescrito mientras dure el estado de emergencia nacional, vigente desde el 13 de marzo.

El plan está igualmente dirigido a atender las necesidades de los asalariados perjudicados por el cierre de comercios, establecimientos o negocios afectados de forma directa por las medidas dictadas para atajar el contagio de COVID-19.

Esta es una crisis de salud que tiene efectos económicos, tendremos que cerrar establecimientos y para las personas que quedan desempleadas, está el bono solidario, han explicado las autoridades involucradas en su diseño y ejecución, desde los ministerios de Trabajo, Comercio e Industrias y Economía y Finanzas, todos trabajando de forma mancomunada.

El Gobierno Nacional desarrolla la fase final del proceso que permitirá el uso de la cédula de identidad personal como tarjeta de débito para recibir la ayuda descrita, cuya implementación se iniciará a finales de esta semana en algunos sectores de Panamá y Colón.

En su más reciente y sentido mensaje a la nación, el presidente Cortizo Cohen explicó que el plan “Panamá Solidario” beneficiará a cerca de un millón de personas, que recibirán vales para adquirir alimentos, bolsas de comida y la garantía del suministro de medicamentos y el servicio de gas.

No se ejecutarán hipotecas, se rebajará gradualmente las tarifas de servicios públicos y se asegura luz, agua e Internet incluso a quienes no puedan hacer frente a sus facturas.

Contempla también el reparto a domicilio del paquete de necesidades básicas, y la posibilidad de recibir donaciones de quienes tengan mejor situación económica, empezando por él mismo, aseguró, y parte de su equipo de gobierno.

El programa de asistencia es para proteger a los más vulnerables, una condición personal que no debe tomarse a la ligera, ha recalcado el mismo gobernante, que animó a gestionar los recursos sin despilfarros. “Esta es una lucha por la sobrevivencia”, indicó.

Y aunque “el presupuesto no es infinito”, reconoció el presidente, el país debe responder con solidaridad y responsabilidad.

“La buena administración es fundamental para el Estado y para las familias. Tenemos que compartir la carga”, apuntó el gobernante en un llamado general para aportar recursos desde las diferentes capacidades socioeconómicas y patrimoniales de la población.

A este virus lo mata la solidaridad, la disciplina y el orden, aseguró el mandatario, que reconoció también, como muchos panameños, confiar en la fuerza divina. Y animó a la población a ondear la bandera nacional, hacerla ver desde balcones y ventanas “con orgullo de guerrero”.

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