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Ulloa plantea diálogo y reconciliación política

Ulloa plantea diálogo y reconciliación política

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El arzobispo José Domingo Ulloa planteó ayer la necesidad de diálogo y reconciliación política en Panamá y cuestionó que la “falta de justicia expedita, y una justicia para algunos e injusticia para otros, no se puede tolerar más”.

En su homilía tras una vigilia juvenil y la Cita Eucarística en el estadio Rommel Fernández, urgió a quienes ostentan el poder en sus diversas manifestaciones se empinen sobre sus intereses personales, de partidos o ideologías para rescatar la dignidad de un pueblo que se ve pisoteada cada día con los escándalos de corrupción, con la ausencia de una sólida institucionalidad y de un desarrollo económico inclusivo, que permita a todos oportunidades de una vida digna.

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El jefe de la Iglesia católica reconoció que en Panamá hay “profundas heridas sociales, que ha incrementado la desconfianza entre todos”, pero en un país mayoritariamente cristiano, hay que dar el “primer paso para abrirnos a la realidad del perdón como expresión de reconciliación política y ciudadana; para que las confrontaciones y el clientelismo político no sean los que dominen las decisiones y los destinos de nuestro pueblo”.

El prelado dijo que era imperante que los casos de corrupción sean llevados a juicio para conocer sin duda alguna si quienes son acusados son culpables o no.

Ulloa también cuestionó la violencia estructural, donde los jóvenes son los hijos de la violencia y son violentados a cada instante: en la casa, en la escuela, en la sociedad.

La deserción escolar, la ausencia de padres de familia en los hogares, la migración forzada, la trata humana, el crimen organizado, la droga, el desamor, son factores que inciden indiscriminadamente en la vida de los jóvenes fracturándolos y ocasionándoles graves heridas, expresó el arzobispo.

Frente a esos peligros -añadió monseñor-, esa juventud herida busca refugio en las bandas delincuenciales, el consumo de químicos, el sexo desenfrenado y hasta las redes sociales, donde se exhiben para hacerse visibles y lograr más “likes”, más seguidores, afectos o amigos virtuales, haciéndose esclavos de las tecnologías.

Para el arzobispo, ahora, hay jóvenes con mucha habilidad para la tecnología, pero con poca capacidad para enfocarse, para hacer silencio, para buscar la paz y pedir o dar un abrazo. “Nuestra juventud muere ante nuestros ojos sin que hagamos nada, nos mantenemos indiferentes, sin tomar conciencia de que nos estamos jugando el presente y futuro de la sociedad”, añadió.

José Domingo Ulloa aclaró que sus palabras no son para excusar a los jóvenes que se gozan en la maldad, en la oscuridad y en la mentira porque aquel a quien le gusta ser malvado debe asumir el resultado.

Sin embargo, el alto prelado advirtió que antes de juzgar y generalizar, pensemos en cómo todos somos responsables del mundo que está generando tanta maldad.

En otro aparte de su homilía, Ulloa censuró a los retuiteadores de falsas noticias o “fake news”, que tal como dijo el papa Francisco, tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas.

“Cada vez que usted replica en alguna en sus redes o por sus medios estas informaciones falsas, usted les está dando visibilidad, usted les está dando una vitrina para la difamación y se hace cómplice de estas personas que se esconden en el anonimato y en falsas cuentas para causar daño”, reprendió monseñor.

El guía de la Iglesia católica panameña pidió un “basta de ser marionetas de la desinformación y del desprestigio humano. Usemos las redes sociales para elevar el protagonismo ciudadano, para fortalecer la identidad de nuestro pueblo, para edificar nuestras familias y nuestro país”.

Respecto a Colón, Ulloa expresó que muestra palpable de la indiferencia de todos, no solo los Gobiernos, sino todo el resto del país, tenemos una deuda histórica con esta provincia, donde la lógica de la economía ha estado por encima del bienestar común y ha sacado al ser humano de su centralidad.

El arzobispo también pidió a la multitud concentrada en la Cita Eucarística y la vigilia juvenil orar ante la amenaza que se cierne sobre Siria, un país devastado por el egoísmo humano y el horror de la guerra. “También oremos por Venezuela, un país que se ve sometido a la testarudez de no escuchar los gritos de un pueblo que clama por mejores días”, añadió.

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