Uribe: El metro, un proyecto para reordenar el chorizo de ciudad

Por: Redacción Crítica -

Panamá debe transformar el modelo de desarrollo urbanístico vigente durante los últimos 40 años en el país, ya que ha causado problemas de movilidad, congestión vehicular e inundaciones a los ciudadanos, aseguró ayer Álvaro Uribe, arquitecto y urbanista.

Uribe también elogió el proyecto del Metro de Panamá, iniciado durante la administración de Ricardo Martinelli, como "uno de los más adecuados para poder reordenar ese chorizo que tenemos de ciudad".

Hay que tratar de compactar a lo largo de la ruta (del metro), actividades que permitan que haya más intensidad y más variedad de uso y que la gente no se tenga que dispersar de la gente que lo está haciendo. Para eso tenemos que cambiar el paradigma de la ciudad para el automóvil, que la ciudad para el transporte colectivo", señaló.

Según Uribe, se ha dejado que el mercado y la rentabilidad diste del desarrollo de la ciudad de Panamá, y que por ello se ha cambiado durante años las normas de zonificación, para favorecer a proyectos individuales.

"La ciudad la hemos estado manejando de lote a lote, en vez de ver el conjunto", dijo el urbanista a TVN.

"Pareciera que ningún proyecto individualmente tiene responsabilidad, porque es uno solo. Pero la suma de barriadas, de lotes y de edificios hacen un conjunto urbano que está totalmente desprovisto de los medios para manejar la carga que le ponen al suelo", destacó.

"Le hemos entregado la ciudad un poco al mercado, con una idea de que, efectivamente, es un buen negocio. Pero no se mide la consecuencia en el territorio y en la ciudad".

El resultado, según Uribe, son áreas donde no hay drenajes suficientes para que corra el agua lluvia, y sin la capacidad de manejar la cantidad de vehículos que en ellas circulan.

Además, describió que el mismo desorden se nota en el desarrollo de Panamá Oeste. "Eso ha estallado en una multiplicidad de barriadas. Allá no llega el transporte, no llega el camión de basura, no llega el agua a veces", detalló.

"Hemos dejado que se acumule por 40 años un modelo de diseño urbano que depende del automóvil, que es completamente disperso, de muy baja densidad, y que no le está devolviendo nada a la ciudad, más que problemas".