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Asombro

Milcíades Ortiz Catedrático

Algo debe estar muy mal en la sociedad chiricana, para que de 535 casos de pornografía infantil en todo el país, más de 400 son en esta provincia. Chiriquí tiene un alto nivel económico, por la producción de alimentos, ganado de carne y leche y finos caballos de carrera, así como actividades comerciales y turísticas. La imagen de sus pobladores es de gente trabajadora y honesta, tanto de hombres como mujeres que se destacan también en aspectos culturales. Lo que hace suponer la existencia de una base de valores cívicos y morales. Pero hay un lado oscuro que señala la Comisión Nacional para la Prevención de los Delitos de Explotación Sexual.

Es tan seria la situación, que dicha comisión está realizando actividades para hacer conciencia sobre lo negativo de este hecho. Aunque la información no lo dice, recuerdo que hace unos años me enteré de otra condición nefasta en esta provincia. Datos estadísticos resaltaban que esa era la región que más casos de violaciones carnales tenía en todo el país. Traté de buscar una explicación sociológica del asunto. Se basó en la conducta machista que debía existir en muchas personas y que las llevaba a considerar a las mujeres como un simple objeto sexual. No quedé del todo satisfecho con el análisis, porque según los expertos, la violación carnal es un disturbio mental, y no se hace por satisfacción del cuerpo.

Por eso, la mayoría de los violadores repiten su agresión durante largo tiempo, si no reciben una atención sicológica. Pero el machismo se da en otras provincias del país que no tienen tantos casos de este delito sexual. En mi mente quedaron más preguntas que respuestas sociológicas. Ahora mi asombro ha aumentado al conocerse la cantidad de personas que participan de la pornografía infantil. ¿Qué está pasando en Chiriquí? ¿Qué causa estos problemas mentales que llevan a las personas a tener satisfacción viendo a niños desnudos o violando a una mujer?

Este asunto es mucho más serio como para quedarse en una noticia, o las acciones de una comisión. Es necesario que toda la sociedad chiricana busque la respuesta a esta conducta de enfermedad mental que afecta a centenares de sus miembros. Recuérdese que por cada caso conocido de violación y pornografía infantil, las autoridades consideran que existen varios más, que no son denunciados por diferentes razones. Esto hace más sombrío el panorama moral de un sector de la sociedad chiricana…

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