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Constitución y Legitimidad

Por: José Raúl Mulino Q. / Exministro de Seguridad Pública -

Llevado y traído el tema de las reformas puntuales o de concertación a nuestra Carta Magna en los últimos días luego de proclamado el gobierno electo. Descartadas quedan y con mucho tino, las reformas puntuales de la CCIAP luego de que el Presidente Varela no las incluyera en la agenda de las sesiones extraordinarias, reconociendo que la Constitución Nacional es de la incumbencia de 4 millones de panameños y no de un presidente o de un partido, mucho menos agrego yo, de un gremio por representativo que sea de un sector de la sociedad.

El Presidente Electo Cortizo decantó su decisión hacia la fórmula de dos legislaturas con referendum. Si ésta falla, decía su propuesta electoral, entonces convocará la Constituyente Paralela regulada en el Art. 314 de la CN. Propondrá las que han delineado en la mesa de la Concertación Nacional, entelequia que sienta a su alrededor a mucha gente de gremios, grupos o asimilados sin ninguna legitimidad para ser padres de una reforma constitucional, ya no tan puntual, pero llena de vacíos, imprecisiones y remiendos que no son ni cerca la causa de los problemas de institucionalidad que nos aquejan cono Nación. Esta "mesa" surgió a raíz del referéndum para la ampliación del Canal, cuando estaba perdido, y para temas específicos y los que estuvimos allí sabemos que se pretendía dar una seguridad de que los recursos del nuevo Canal serían de beneficio colectivo, igual como nació el tercer puente que pronto culmina. Nada cerca al ejercicio constituyente de facto.

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La aventura del buen gobierno terminará en un referéndum poco más o menos en su segundo año de gobierno. En medio de ese tiempo, deberá permitirse una discusión nacional a fondo, abierta, sin despreciar las propuestas que otros sectores no concertados se sirvan llevar a la Asamblea Nacional renovada y legitimada el 5 de mayo. Dije antes que es una aventura porque sobre el segundo año de gobierno el elector tiende a juzgar al gobierno con el voto popular y es lógico pensar que ya para entonces las acciones del buen gobierno serán muchas cuestionadas, la normal desilusión estará en el ambiente y si se adoptaron reformas a la CSS e Idaan, el capital político habrá menguado grandemente. Pero gobernar es decidir y esa es la ruta escogida.

Cada día me convenzo más que la Constituyente es el camino, sin temores, pero con realismo. Autorizadas plumas han salido a darle sus subjetivas censuras. Las respeto, como respeto a sus autores. Pero otros hemos salido desde hace tiempo a defenderla con argumentos y como fórmula para realmente oxigenar el pasmado y cuestionado ambiente político, más aún ahora que un gobierno con 33% de los votos dirigirá la Nación. El Dr. Jorge Giannareas, destacado académico nacional, escribió un serenó escrito sobre "Los mitos del terror constituyente" en el Panamá América en 2003. Establecía el Dr. Giannareas que "con frecuencia se lee y se oye decir que convocar una constituyente es invocar a las fuerzas del caos y del desorden... se le critica porque es viable, porque hay temor de que en efecto se haga. Los que se oponen a ella tienen como misión impedirla a toda costa, porque sienten amenazados sus intereses partidistas". Este artículo de más de dos lustros ya, plantea verdades incuestionables y desvirtúa el ataque fuera de contexto respecto de la mejor solución democrática y legítima para darnos entre todos y de manera incluyente el nuevo pacto político-social que requerimos desde hace rato.

Los hechos políticos que precedieron la Constituyente de 1946 marcaron situaciones difíciles, pero la salida constituyente abrió puertas y caminos para producir la mejor Constitución de la era republicana sin duda alguna. Leer sus actas lo constata. ¿Qué daba esa tranquilidad a mi juicio? Que los constituyentes tenían legitimidad electoral, los eligió el pueblo y éste se vio representado allí y se aceptaron como buenas esas decisiones. ¿Quién es esa "concertación" para imponer reformas? Como grupo tienen todo el derecho de proponer, pero de allí a erigirse constituyentes es una afrenta a las mayorías que no sentimos que representan a nadie más allá de sus intereses.

El buen gobierno tomó ese camino. Si la voluntad popular no les favorece en el referéndum, como es probable, entonces cuidado que la Constituyente será difícil de adoptar y emergerá por exclusión y no por escogencia. Demos tiempo al tiempo y sigamos debatiendo.

Mientras, ¡el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá! ¡Falta mucho menos ya!

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