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Estoy preso, ¡qué dicha!

Por: Rómulo Emiliani Monseñor -

Estimado Monseñor Emiliani. He seguido mucho sus escritos y me alientan muchos sus mensajes. Estoy en la cárcel y llevo ya tres años preso. Cometí un grave error en mi vida por el que estoy pagando una pena en el presidio. Me quedan tres años más de cárcel.

Estimado señor

No todo está perdido. Usted está vivo y todavía es joven. Tiene a su familia. Sus hijos se siguen educando. Dios está con usted. Le quedan muchos años de vida. A rehacer su existencia planeando con fe y optimismo su futuro. Actúe con valentía y dígase: "Con Dios todo lo puedo". Ya usted aprendió una lección muy grande. Nunca más tocará dinero ajeno. Fue un error grande, pero que hará que usted camine el resto de su vida por el sendero recto, el de la decencia, honorabilidad y por lo tanto el respeto a las personas y sus bienes. Mucha gente ha experimentado golpes como el suyo en diferentes situaciones y han sabido aprovechar esas tremendas lecciones de la vida y han cambiado el rumbo de su existencia.

En cuanto al presidio, tiene que aprovechar el tiempo de cárcel instruyéndose más. Aprenda otras cosas, profundice en su profesión y lea la Biblia, haga oración y congréguese en su iglesia, que allí está la pastoral penitenciaria y se celebran Eucaristías. No almacene resentimientos contra nadie ni tampoco contra usted. Ya no podemos cambiar el pasado. Es cuestión de aprender de él.

Siga aconsejando a sus hijos, ahora con más autoridad, ya que usted experimentó el fracaso por actuar indebidamente. Usted será el ejemplo para ellos de lo que hay y no hay que hacer. Ellos lo aman a usted al igual que su esposa. Desde la cárcel debe crecer mucho espiritualmente. Insisto: reúnase con gente cristiana, haga oración, viva el misterio de Cristo en la Eucaristía. Quiero que tenga un real y profundo encuentro con el Señor y lea diariamente la Biblia. Mantenga contacto con personas que como usted están conscientes de que "hacer el mal no paga" y que quieran cambiar de actitud. No todo está perdido. Algo grande y bueno vendrá para usted. Y eso ya está sucediendo en su vida. Mantenga la calma y a empezar de nuevo. Recuerde que Dios lo ama y que con El usted es invencible[i].[/i]

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