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Intriga

Por: Por Milcíades Ortiz Catedrático -

En este pequeño país, que apenas llegaba al millón de personas, ocurrió una de las peores intrigas. Fue un bochorno mundial que el asesinato del presidente José A. Remón Cantera, conocido como “el Chichi”, quedara sin resolver, luego de una serie de acontecimientos sospechosos. Por muchos años cuando los panameños queríamos señalar que aquí podía pasar cualquier cosa, se preguntaba “¿quién mató a Remón?”. Todo comenzó en el viejo hipódromo de Juan Franco (hoy Obarrio).

Remón había sido comandante de la Policía, y tuvo que ver con el derrocamiento a balazos del presidente Arnulfo Arias Madrid en 1951. Decidió incursionar en la política y formó una coalición que lo llevó al poder. Se pensaba que Remón lo tenía todo: el poder militar, el poder político y el poder económico de gente que lo respaldaba. Por eso, era fijo que podría reelegirse. Pero… cuando celebraba con sus amigos esa noche en el hipódromo, una ráfaga de una ametralladora alemana, de la Segunda Guerra Mundial, acabó con su vida, la de un amigo y dejó varios heridos. Se hizo famosa la frase que se escuchó allí “estos no son cohetes”. Comenzó el periodo más vergonzoso de la justicia panameña.

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Se acusó, enjuició y condenó al primer vicepresidente Ing. José Ramón Guizado, antes de condenarse al asesino material del hecho. Fue un absurdo judicial que señalaron varios juristas como el licenciado Alfonso Vaccaro. Se dejó marchar del país a un norteamericano sospechoso. Se trajo a un famoso investigador cubano, y cuando comenzó a señalar fallas en la investigación, lo largaron. Apareció el abogado Rubén O. Miró, quien enredó tanto la investigación, que fue absuelto en un juicio.

Entonces tuvieron que soltar al ingeniero Guizado, el cual nunca más tuvo participación política en Panamá. Los sectores políticos, económicos y militares se acomodaron a la nueva realidad. El pueblo comprendió que esto era una intriga de alto nivel, y no le dio importancia para encontrar a los culpables. Leyendas urbanas señalan que el magnicidio de Remón, pudo ser causado por el tráfico de drogas, intereses políticos y económicos que no querían que siguiera en el poder, o elementos arnulfistas molestos por haber derrocado a su líder. Después del golpe militar el cadáver de Rubén O. Miró apareció ametrallado. ¡Tampoco se supo quiénes lo hicieron!

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