Los coyotes de Toro Bravo

Por: -

Julio César Caicedo Mendieta

Colaborador

En esta época en que los ratones de campo abundan en los llanos y montañas de Coclé, no se escuchan los aullidos de hambre de esos animales parecidos a lobos. La dieta de estos cánidos es variada en carnes de culebra, conejos, zorras, ñeques, venados y una que otra gallina de patio sin cerca, pero básicamente se conforma de abundantes ratones que, gracias a Dios, tenemos en Panamá, que para saber más de ellos recomendamos el libro ilustrado de Eustorgio Méndez "Los roedores de Panamá". En ese maravilloso libro se enterarán de que contamos con más de 50 clases de ratas y ratones más sus aliados.

Los coyotes de Toro Bravo se encuentran en el cerro El Cazador, detrás de la finca del carpintero ebanista artesanal don Eriberto Quiróz, que queda entrando por el camino de Santa María que cruza las montañas que pasan por los poblados de Las Cuestas, Cerro Colorado y Majé hasta llegar a La Madera, junto a la carretera que conduce al corregimiento de El Harino, cuya capital es El Copé. El cerro El Cazador está muy cerca de varias fuentes de agua, entre ellas, Quebrada Grande, que nace en el Guacamaya y que nunca se seca. Este cerro parece la cabeza de un anciano agonizando enviando plegarias al cielo, la frente, los pelos crecidos en la nariz y las orejas están bien definidos en él, al igual que la boca abierta. Y cuando le pasa cualquier nube después de las 6:00 p.m., pareciera que el viejo fumara tabaco virginio, porque luego en las noches se escucha el desgarrador canto de la lechuza y el recordatorio de la mortaja que anuncia el pájaro nocturno el cocorito, anuncia difuntos.

Los coyotes de Toro Bravo se han encontrado con varios campesinos en los caminos y, al parecer, no les importa, ellos siguen caminando junto con sus crías, eso sí, muy serios con cara de perros y a un paso apuradito, no atacan, simplemente pasan. La única vez que chocaron con parte de la comunidad fue en septiembre de 2013, cuando media docena de coyotes adultos traía sangrando un venado de cola blanca. Para cuando pasó la jauría por la casa de "Pipo" Pascual, el venado llevaba buena ventaja y traía en las astas tripas de coyote colgando, sangraba por la pata izquierda trasera, pero no cojeaba. El venado estaba salvado, porque saltaba sobre los matorrales, pero en eso aparecieron cinco perros domésticos de Toro Bravo, entre ellos, una perrita de "Pipo", el labrador blanco de Eriberto y un iguanero de don Jacob Quirós, más un grupo de la comunidad, que dio muerte al venado, de doce puntas, cuando los perros lo hicieron enredar en una alambrada; dice que cuando los coyotes vieron a don "Pipo", se retiraron despavoridos. Esa misma tarde, comieron venado casi todos en Toro Bravo. Por suerte, en los llanos de Coclé que corresponden a La Pintada abundan los venados.